La Renta Básica Universal (RBU) ha pasado de ser una idea utópica a situarse en el centro del debate, y este año venidero, en 2017, Canadá va a dar el paso de ponerlo en práctica en el mayor programa piloto hasta el momento, y comprobar si es un camino viable para erradicar la pobreza. El experimento se llevará a cabo en la provincia de Ontario, tal como informan The Toronto Star y The Independent. El gobierno regional detallará el plan en abril tras consultas a la ciudadanía, pero la propuesta base elaborada por el ex-senador conservador Harry Segall garantiza una renta mensual de 1.320 dólares canadienses – unos 945€ al cambio – a todos los ciudadanos. La renta la recibirán todos los ciudadanos de entre 18 y 65 años que no lleguen a unos ingresos mínimos – unos 15.800 euros netos anuales–, estén trabajando o no. Las personas con diversidad funcional recibirán 360 euros adicionales al mes; no obstante, la renta reemplazará las prestaciones por desempleo y las de dependencia.

 

Hay voces que ven en la propuesta un camino hacia la justicia social y la erradicación de la pobreza, y otras voces que ven una alternativa más barata y menos burocrática al estado de bienestar – o también un caballo de Troya contra él –. A través del programa, que durará tres años, se espera responder a algunas de las cuestiones candentes sobre la Renta Básica Universal, por lo que se medirán los resultados en salud y educación, seguridad alimentaria, los índices de natalidad, la conciliación familiar, el estatus en el empleo, las horas trabajadas y las rentas obtenidas, o la inclusión y la participación de los ciudadanos.

 

En realidad, no es la primera vez que se experimentará la RBU en Canadá. Entre 1974 y 1979, en el pueblo de Dauphin en la provincia de Manitoba, se llevó a cabo el programa Mincome, con el que el gobierno repartió cheques mensuales a todos los ciudadanos de manera incondicional. El programa se desmanteló en 1979, pero a posteriori se pudo comprobar que en esos cinco años el empleo se mantuvo estable, los tiempos de hospitalización se redujeron, y el abandono escolar disminuyó.

 

Sea como fuere, y volviendo al presente, Ontario no es el único lugar en el la RBU se va a llevar a la práctica. También en Canadá, la pequeña provincia Isla del Príncipe Eduardo ha aprobado un programa similar. Finlandia planea pagar un sueldo de 800 euros a todos sus ciudadanos, a modo de prueba, y en Holanda se probará con 250 residentes de Utrecht. Asimismo, se ha propuesto un programa RBU en el concejo escocés de Fife.

 

En una época en la que el futuro del mercado laboral es incierto, en el que la automatización y la cuarta revolución pueden acabar por reemplazar una gran cantidad de empleos – según Oxford, 1,3 millones de trabajos serán automatizados en Reino Unido antes de 2030 – muchos ojos están puestos en la RBU como solución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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