6750960701_31948330e9_mLa revista Dyna Ingeniería e Industria ha publicado un artículoen el que he colaborado con Mónica Casla sobre la industria de los biocombustibles. Las principales conclusiones os las resumo a continuación.

El despegue de la industria de los biocombustibles como alternativa energética real en el mundo del transporte depende de tres factores muy relacionados entre sí. En primer lugar, se precisa con el apoyo de los principales productores una regulación internacional más exigente del proceso de producción de biocombustibles en su ciclo de vida completo desde el cultivo y uso de la tierra, hasta la producción y gestión de los biocombustibles. Este sistema regulatorio, tiene que ser capaz de certificar de un modo objetivo y sin ningún género de dudas que los biocombustibles sometidos a dicho proceso cumplen los estándares establecidos y son, por tanto, respetuosos con el medio ambiente.

En segundo lugar, es necesario que los beneficios de los biocombustibles sean conocidos, compartidos socialmente y tenidos en cuenta objetivamente en las políticas energéticas conjuntamente con los costes que, por su simplicidad de cálculo, son los que en muchas ocasiones determinan exclusivamente su uso final. Muchas veces las comparaciones entre las distintas alternativas energéticas se realizan en base a ratios sencillos de coste efectividad (coste de supresión de un tonelada de gases de efecto invernadero) en los que la bioenergía no obtiene resultados muy brillantes.

Por último y sin duda el factor de mayor relevancia para el futuro desarrollo de los biocombustibles, es la introducción comercial de la llamada segunda generación capaz de extraer combustible de biomasa no destinada a la alimentación (residuos agrícolas, forestales, urbanos de la industria papelera entre otros) mediante procesos termales, químicos y biológicos altamente complejos para convertir la celulosa y la hemicelulosa presentes en la biomasa, en azúcar que pueda ser transformado en etanol mediante fermentación.

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