Si el otro día dedicaba unas notas al nuevo informe Global Metro Monitor de Brookings, que analiza de forma comparada el impacto de la crisis sobre las grandes metrópolis globales, en esta ocasión voy a mencionar otro trabajo de análisis de economía urbana. Se trata del Cities Outlook 2012 de Centre for Cities, un informe al que también he dedicado tiempo en anteriores ocasiones. Se trata, en este caso, de un trabajo circunscrito a la economía británica y sus principales nodos urbanos. Lo más destacable esta vez, más allá de los resultados estadísticos, es el avance que han hecho en la generación de una app para rastrear sus datos. Si en ocasiones anteriores este informe ya destacaba frente a otros de sus mismas características por aportar soluciones gráficas de visualización más avanzadas que la media en este tipo de trabajos (City Tracker), ahora han vuelto a dar un paso por delante. Es, una vez más, un buen ejemplo de cómo los datos pueden ser mucho más que datos y documentos si se aporta un poco de inteligencia y diseño para que sean más “amigables” con quienes los consultan. Pienso en la Base de Datos Municipal del Anuario Económico de La Caixa o en Datos Económicos y Sociales de las Unidades Territoriales de Caja España, que también presenta datos anuales de información estadística municipal, y cómo podrían aprovecharse mucho mejor esos datos.

Como siempre que nos topamos con las ciudades, las primeras salvedades hay que hacerlas en el orden de qué se define como ciudad porque, según la definición estadística que se tome, los datos pueden variar. En cualquier caso, los grandes titulares del informe apuntan a que la recesión estaría aumentando las disparidades entre las diferentes economías urbanas en el Reino Unido: las ciudades que venían de un periodo de pujanza económica muestran indicadores económicos relativamente buenos para estos tiempos, mientras que las ciudades que antes de la crisis ya venían de periodos complicados están sufriendo de forma más profunda los efectos de la crisis global (la hipótesis de la brecha norte-sur en el desempleo, por ejemplo). Al contrario que el informe de Brookings, este utiliza una amplia batería de indicadores económicos básicos y también de otros que dan mucha nitidez sobre los componentes cualitativos de las economías de las diferentes ciudades, incluyendo así el perfil educativo de la población, la participación en actividades de ciencia y tecnología, el ritmo de creación de startups o incluso las emisiones de CO2. Esta amplitud en la selección de indicadores hace que la imagen sea muy completa sobre la realidad y evolución de las ciudades.

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