8759589098_2557c7b277_n_1Las fotografías de los trabajadores de Tecnalia luchando por sus puestos de trabajo son un tremendo sopapo para los ojos de la Euskadi industrial y tecnológica. Y no me estoy refiriendo a los despidos en sí, a cuyos afectados  trasladamos desde aquí nuestro apoyo y cercanía. Estos ajustes ni han sido las primeros ni serán las últimos en Euskadi y, peor aún, es fácil encontrar expedientes y procesos de desmantelamiento muchísimo más traumáticos que éste del que les hablo (que cada uno ponga las suyas, para no caer en agravios comparativos). Lo que estas manifestaciones contrarias a los despidos ponen en evidencia es la debilidad del propio sistema vasco de ciencia, tecnología e innovación y de sus principios fundacionales, basados en el compromiso de largo plazo del Gobierno, el trabajo en red de los agentes y la colaboración público-privada.

En primer lugar, déjenme decirles que soy de los que pienso que Tecnalia no es una institución “cualquiera” es uno de los pilares básicos de nuestro sistema de ciencia y tecnología y de la apuesta que hemos hecho como País para construir un tejido productivo innovador y competitivo. Junto con Ik4 es, sin ninguna duda, el factor más diferencial y con mayor potencial con el que contamos en esta difícil misión. Da la impresión, sin embargo, que Tecnalia está sorteando sus problemas económicos como lo hace cualquier empresa de un sector cualquiera, -con todo el respeto que eso merece-: ajustando los gastos a los ingresos y “despidiendo personas” que, mirado en términos de contabilidad, son el “gasto” más elevado de un centro de investigación. Además, seguramente lo hace así porque no tiene otro remedio (o al menos es lo que puedo pensar externamente, sin más información que la que es pública para todos). Pero, déjenme decirles, que sí hay otras maneras de hacer las cosas si pensamos en el largo plazo y de un modo diferente.

Se necesita urgentemente un “Plan de Reestructuración de nuestro Sistema de Ciencia y Tecnología” que no lo tiene que hacer Tecnalia, sino el conjunto de la Sociedad. ¿Qué sistema tecnológico queremos?, ¿qué papel debe jugar cada agente y, en particular, Tecnalia? Lo que yo pienso de esto lo he escrito en diversos artículos en el blog y se resume muy brevemente: tenemos que potenciar las dos corporaciones tecnológicas (Tecnalia e IK4) para construir en Euskadi un sector tecnológico de primer nivel europeo. Lógicamente, queda un largo recorrido en este camino, pero el primer mensaje que la sociedad tiene que oír es que hay que fortalecer el sistema tecnológico y que se cuenta con todo el apoyo para hacerlo. Me temo, sin embargo, que el mensaje que estamos recibiendo es otro muy diferente ¿les suenan los recortes en los presupuestos de ciencia y tecnología?. Para que sirva de ejemplo y punto de referencia de lo que estoy diciendo, ¿alguien tiene la más mínima duda de que nuestro sistema financiero está en un proceso de fuerte reestructuración? ¡No! ¿Alguien duda de que el sector público, apoya la consolidación y fortalecimiento del sistema financiero? Por supuesto que no y cuenta con sobradas pruebas de que es así. Pues es una pena que esto pase con el sector financiero y tengamos serias dudas de que está siendo así con nuestro sistema de ciencia y tecnología.

Además, se precisa poner de verdad en valor la “colaboración público privada” de la que tanta gala hacemos en el País Vasco, porque es en estos momento de dificultad cuando realmente cobra especial relevancia. Se trata de un modelo de gestión complejo, que ha funcionado bien en nuestro sistema, aprovechando al máximo la voluntad y capacidad de financiación públicos, junto a la orientación, profesionalidad y capacidad de gestión que aporta la iniciativa privada y los resultados ahí están. En los momentos de dificultad, tenemos que conseguir que también marche adecuadamente y que se ponga en valor la verdadera aportación del modelo, asumiendo todas las partes, la responsabilidad que les corresponde.

Es muy probable que el gobierno esté tomando importantes cartas en el asunto. No trasciende a la opinión pública, seguramente por la discreción que acompaña al talante del Lehendakari, pero no puede ser de otra manera. El gobierno es consciente de que él es el principal artífice histórico del sistema vasco de ciencia y tecnología y Tecnalia es la joya de la corona. La consejera Tapia ha mostrado reiteradamente su sensibilidad por la tecnología como garante de la competitividad industrial de Euskadi y le trasladamos también desde aquí nuestro aliento para que acuda al frente de la manifestación y explique todo lo que se está haciendo para no sólo apuntalar sino impulsar a las mayores cotas de la competitividad internacional al sector tecnológico vasco. Tecnalia es un poco de todos y apostar por su futuro es, en gran parte, responsabilidad de los que hoy se encargan de gestionar la casa pública vasca.

La foto que acompaña el artículo, la puedes ver con más detalle aquí

One Response to “Crisis en Tecnalia. ¿Dónde está el gobierno?”

  1. Carlitos, Responder

    Yo fui durante algunos años trabajador de Tecnalia, primero en uno de sus centros en la corporación tecnalia y luego de la fusión en TRI. Vivía de puta madre: horario flexible, menú subvencionado, jornada de verano de tres meses saliendo a las 14:00, dietas, más de 24 días de vacaciones, etc. Por qué opté por marcharme? Porque entiendo que un centro que se nutre en más de un 90% de dinero público debe actuar con responsabilidad y respeto por la ciudadanía que lo mantiene. Entiendo que el objetivo de un centro de i+d debe ser el fortalecimiento tecnológico del sector empresarial y no el obtener financiación pública para proyectos que luego no se realizan, intentando aparentar lo contrario, con la cual mantener a mucha gente con salarios elevados que en la mayoría de los casos ni siquiera tienen tareas de responsabilidad. Entiendo que la mejor manera de mejorar los centros tecnológicos vascos es reducir de forma drástica el dinero destinado a la i+d, de esta manera los mismos dejarían de obsesionarse por conseguir financiación pública y se verían obligados a obtener activos reales tanto para los propios centros como para las empresas.

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