En los arbolados de coníferas de Euskadi, se viene observando este último año el avance imparable de una banda marrón, reflejo de la propagación de hongos. El Gobierno Vasco indica que uno de cada tres pinos está afectado. Según el último Inventario de Daños Forestales del Ministerio de Agricultura, el calentamiento global puede recrudecer el problema, ya que las plagas dejan de tener el freno de inviernos más fríos que limiten sus ciclos reproductivos. Eldiario.es se ha hecho eco de las conclusiones del informe.

 

El inventario, que recoge datos desde 1987 hasta 2017, muestra que el ritmo de deterioro de los bosques y arbolados en el Estado ha mostrado los peores datos en los últimos cuatro años, llegando hasta un 25% de árboles dañados. Las razones de este deterioro son la falta de recursos hídricos y la propagación de insectos, ambos factores exacerbados debido al cambio climático. El calentamiento acelerado de la temperatura global hace que las especies lo tengan cada vez mas difícil para adaptarse a las nuevas condiciones, y la combinación de este hecho con la aparición de enfermedades es una circunstancia preocupante.

 

El biólogo de la Universidad de Granada José Antonio Hódar apunta, en declaraciones a eldiario.es, a que esta situación preocupante puede ser una oportunidad para convertir mucha superficie en “bosque más mixto, con diversas especies; las masas de monocultivo son más vulnerables”, aunque también advierte que “gestionar bosques no es nada barato”.

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