Aunque a veces nos resulten lejanos e intransferibles, los ejemplos que podemos rescatar de otros destinos a menudo nos sirven de inspiración. Uno de los mejores ejemplos a seguir que se pueden encontrar en Europa es el de Wilhelmsburg, un distrito de la ciudad de Hamburgo, Alemania.

 

En este lugar se tomó la determinación de desarrollar un plan estratégico que aunara todas las necesidades actuales y futuras de una manera integradora, con la participación y consenso de la ciudadanía. El punto de partida era la isla de río más grande de Europa compuesta por muelles, industria y 50.000 personas. Basándose en este plan estratégico, se llevaron a cabo múltiples proyectos de regeneración y conversión de espacios degradados para originar un distrito ejemplar.

 

Con el proyecto “Cosmopolis“, se demostró cómo sería vivir en una comunidad multiétnica y sus posibilidades de cooperación y sinergias. El proyecto “Metrozones” por su parte, se centró en conectar mejor el lugar de trabajo con las zonas residenciales. Mientras que el proyecto “Cities and Climate Change” se dirigía a combinar crecimiento urbano y sostenibilidad. Otro de los proyectos más sonoros que se realizaron fue el de “Energy Bunker“. Este búnker antiaéreo fue reconvertido en una planta de energía renovable abastecida por distintas fuentes (solar, biogás, pellets, e incineración de residuos de una industria cercana) que alimenta la calefacción y energía del barrio.

 

Por su parte, el antaño un vertedero de basura tóxica fue recubierto de vegetación y se le añadieron aerogeneradores y placas solares que hoy proveen de electricidad a 4000 viviendas, cumpliendo además función de parque recreacional. También se construyeron 44 edificios pasivos alimentados por biogás, una planta de cogeneración y un sistema fotovoltaico en el tejado.

 

No solo se aplicaron acciones físicas para la reducción de las emisiones de CO2; si no que se integraba a los ciudadanos en la disminución del consumo de energía en sus hogares, explicando y clarificando oportunidades para el ahorro de energía basándose en un Atlas Energético, fruto de un proyecto anterior. Además, también se instalaron carriles bici conectados con el transporte público, aumentando la movilidad sostenible en la región norte de la ciudad.

 

Wilhelmsburg ha sabido combinar de manera efectiva diferentes áreas de la sostenibilidad convirtiéndose en un barrio energéticamente neutro, regenerado y vivaz, con entornos verdes, aire limpio y sistemas urbanos de transporte eléctrico. Hoy en día se sigue avanzando en el desarrollo urbano del distrito con nuevos proyectos pese a haberse convertido ya en un faro guía para los nuevos modelos de ciudad.

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