La startup Desktop Metal de Massachusetts ha desarrollado impresoras 3D capaces de imprimir piezas metálicas complejas e innovadoras de forma eficiente. Su rapidez y relativa asequibilidad son dos características clave que pueden hacer que la tecnología se aplique al diseño y fabricación de productos, y si triunfan, pueden transformar la producción tal y como conocemos. Las primeras impresoras se comercializaron el pasado mes de diciembre, con empresas como Google como primeros clientes.

 

Entre los fundadores de la startup se encuentran cuatro destacados profesores del MIT, los cuales no pueden tampoco asegurar el éxito de la impresora. Hasta el momento, la impresión 3D no ha tenido el impacto anunciado, ya que la impresión en piezas de plástico no tiene demasiadas aplicaciones fabriles más allá del prototipado de productos para diseñadores e ingenieros. La impresión 3D en metal ya existía, pero resultaba muy cara y estaba al alcance de muy pocas empresas, además de que era muy compleja como para imprimir varias iteraciones de una pieza de metal durante el proceso de diseño y desarrollo de producto. La impresora Dekstop Metal, en cambio, promete un proceso rápido y de calidad para imprimir piezas de metal.

 

Si la promesa se cumple, los diseñadores contarán con mayor libertad para crear y probar partes y dispositivos con formas complejas. Además, los ingenieros y los científicos de materiales podrán crear piezas con nuevas funciones y propiedades al combinar varios materiales. De manera más significativa, el avance podría redefinir la economía de la producción masiva, porque el coste de imprimir un objeto se mantendría, independientemente del número de objetos impresos. Cambiaría el tamaño de las fábricas, el inventario de repuesto necesario y el proceso de personalizar la fabricación para productos especializados.

 

 

 

 

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