China en implementación, y Estados Unidos en investigación, son las potencias líderes mundiales en Inteligencia Artificial. Ante estas potencias, la más humilde Finlandia se ha propuesto liderar la carrera por otro lado: tener la población mejor preparada para usar, aplicar y convivir con la tecnología, en una democracia de personas mejor informadas. El plan de formación ha comenzado con un curso sobre los fundamentos de la IA, diseñado para personas que no saben sobre programación, el cual se ha impartido al 1% de la población. El plan ha sido reseñado por la MIT Technology Review.

 

En el curso inicial online, pensado para personas sin expertise en tecnología, se han graduado ya 10.500 personas antes de diciembre de 2018. El curso está también disponible para todo el mundo en inglés, por lo que lo han completado también al menos 4.000 personas extranjeras. Además, más de 250 empresas han impartido el curso como parte de su formación laboral. Sin embargo, el ideólogo del curso, el profesor de ciencias de computación de la Universidad de Helsinki Teemu Roos, no diseño el curso tan solo con fines laborales. Su intención es dotar a los votantes de la información necesaria para poder sopesar cómo debe invertir el país en IA y cómo debe legislar en esta materia.

 

Según un estudio del Centro de Gobernabilidad de Inteligencia Artificial de la Universidad de Oxford, los ciudadanos estadounidenses no comprenden la naturaleza de la IA, aunque ya está presente en el día a día en el etiquetado de fotos de Facebook o en las recomendaciones personalizadas de Netflix. La misma incomprensión por parte de los legisladores puede frenar la innovación de forma no intencionada, o dejar de evitar consecuencias indeseadas.

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