1249592044_fd7ed27dd2De acuerdo con los modelos de ingeniería económica, existen muchas medidas coste-efectivas que pueden ejecutar las PYMES (industriales y de servicios) para mejorar su eficiencia energética. A pesar de ello, el ratio de ejecución de proyectos de estas características en pequeñas y medianas empresas es bastante reducido.

Este artículo analiza una serie de factores que dificultan la implantación de medidas de eficiencia energética en las PYMES y que explican, al menos en parte, la aparente contradicción entre lo que dicen los modelos (es decir, que existen medidas coste efectivas para mejorar le eficiencia energética) y la escasa incorporación de medidas de eficiencia energética por parte de las pequeñas y medianas empresas. Es lo que la literatura económica denomina “barreras a la eficiencia energética”.

La primera de las barreras a la que suele hacer referencia la literatura económica tiene que ver con los costes financieros de las inversiones.

Como en cualquier otro tipo de actuación, las decisiones sobre la idoneidad de llevar o no a cabo inversiones en proyectos de eficiencia energética se pueden analizar empleando herramientas de análisis económico-financiero. En este tipo de análisis, el período de pago exigido por los agentes inversores (y la tasa de descuento aplicable a ese período de pago) es una variable determinante para la toma de decisiones.

Las PYMES suelen exigir a sus inversiones períodos de pago muy cortos (2 años), que se corresponden con tasas de descuento (del 50%) muy superiores a las que suelen considerar los modelos de ingeniería económica. Esta disparidad entre tasas de descuento hace que las medidas que los modelos consideran coste efectivas no sean rentables para las PYMES.

¿Por qué suelen exigir las empresas tasas de descuento elevadas? En primer lugar, la incertidumbre sobre los beneficios de este tipo de actuaciones puede hacer que aumente el riesgo de la inversión y exigir un aumento de la tasa de descuento para tenerlo en cuenta en el análisis financiero de la inversión. En segundo lugar, la incertidumbre sobre la supervivencia en el medio plazo de la propia empresa puede resultar contradictoria con períodos de pago largos.

Una segunda cuestión a la que se suele aludir para explicar el hecho de que las empresas no inviertan en medidas aparentemente rentables es que los modelos de ingeniería económica tienden a omitir algunos costes que son relevantes para las empresas a la hora de acometer una inversión (costes ocultos).

Los costes ocultos son aquellos que no están directamente ligados a los flujos financieros de la inversión, pero que surgen cuando se decide implantar un medida determinada (costes de una depreciación acelerada cuando los equipos se sustituyen por otros antes del fin de su vida útil, tiempo de gestión necesario para incorporar las nuevas tecnologías, búsqueda y análisis de información o formación y/o sustitución de personal). Estos costes son complicados de medir en su totalidad y son, por tanto, difíciles de reflejar en los modelos de ingeniería económica. Sin embargo, pueden afectar al riesgo de la inversión y a los beneficios empresariales, por lo que si son tenidos en cuenta por las pequeñas y medianas empresas en la toma de sus decisiones.

Barreras e intervención pública

¿Qué políticas está aplicando la administración pública para romper esas barreras? Los Gobiernos de diferentes Comunidades Autónomas (Euskadi entre ellas) llevan tiempo tratando de incentivar la introducción de medidas de eficiencia energética en las PYMES mediante el uso de diferentes instrumentos (subvenciones y ayudas a la inversión, incentivos fiscales para la implantación de tecnologías limpias o campañas de sensibilización), con algunos buenos resultados. En ocasiones, sin embargo, los efectos son menores de lo esperado debido a factores como la falta de información sobre los instrumentos existentes. Parte de la solución a este problema pasa por dibujar un mapa de ayudas fácilmente accesible para el sector empresarial.

¿Qué otras políticas, aparte de las ya existentes, son apropiadas para fomentar y acelerar la eficiencia energética de las PYMES? Algunos países y regiones están incorporando mecanismos financieros para modificar las pautas de consumo de energía, han adoptado instrumentos basados en el mercado para estimular la inversión en eficiencia energética o han introducido regulaciones directas para imponer normas de obligado cumplimiento. Sería pertinente analizar el empleo de estas medidas en otros contextos geográficos, que dieran algunas pautas e indicaciones sobre “modos alternativos y coste-eficientes” de mejorar la eficiencia energética de esos sectores.

Una cuestión que deberíamos hacernos antes de comenzar a profundizar en esa cuestión es si la existencia de barreras a la eficiencia energética justifica realmente la intervención pública para fomentar la introducción de actuaciones que redunden en menores consumos energéticos.

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