peces_muertoLa contaminació daña la salud y, por ende, tiene un coste en la economía. Ambos agumentos deberían servir para justificar políticas ambientales en pos de un medio ambiente urbano más sano.

Recientemente se ha publicado en El País (10/04/2007) un artículo sobre los efectos de la contaminación en la salud pública, que resume los principales hallazgos de un proyecto (EMECAS) que analiza la relación entre contaminación atmosférica y salud. El estudio, elaborado con la información recogida en distintas ciudades españolas (Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla o Valencia), ha establecido una relación directa entre la presencia de determinados niveles de sustancias tóxicas en el ambiente y los índices mortalidad y morbilidad de la población urbana española.

 

El proyecto concluye que la exposición humana a contaminantes comoel monóxido de carbono, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno, las partículas en suspensión o el ozono (derivados fundamentalmente de la combustión de los vehículos) puede acarrear la muerte y generar problemas coronarios o vasculares. En el caso morbilidad, las hospitalizaciones por afecciones cardiovasculares en días con un incremento moderado de la contaminación podrían llegar a aumentar hasta en un 1%. En los últimos años, proyectos como APHEA (Air Pollution and Health: A European Assessment) o NMMAPS (National Mortality and Morbidity Air Pollution Study) han mostrado que contaminantes como las partículas en suspensión, los óxidos de azufre o el benceno, están asociados con una mayor mortalidad y un aumento del riesgo de contraer determinadas enfermedades.También en Estados Unidos se han llevado a cabo estudios similares con conclusiones que apuntan en la misma dirección, por lo que los resultados del proyecto EMECAS no hacen sino constatar la ya conocida relación entre contaminación atmosférica y salud pública.

 

Pero lo hace en un ámbito, el español, donde los resultados bien podrían servir para justificar la puesta en marcha de programas valientes de mejora de la calidad del aire (por ejemplo, mediante políticas de transporte), que reduzcan los efectos perniciosos que la contaminación del aire urbano de algunas de nuestras ciudadestienen para la salud humana. Si los argumentos médicos no fueran suficientes, a éstos se pueden sumar razones económicas que justifiquen con datos financieros la necesidad de llevar a cabo actuaciones decididas en pos de un medio ambiente urbano más sano.

 

El argumento económico es sencillo: puesto que las lesiones/hospitalizaciones y muertes prematuras con que se asocia a la contaminación tienen elevados costes económicos (algunos relativamente sencillos de medir como los costes de las medicinas o las consultas médicas y otros más difícilmente cuantificables como la disposición de la población a pagar por una mejor atención médica o una vida potencialmente más larga), una mejora de la calidad del aire que haga que disminuyan el número de consultas médicas, ingresos hospitalarios y muertes prematuras ayudará a reducir los costes del sistema sanitario asociados con la contaminación atmosférica urbana.

Los datos y resultados epidemiológicos del proyecto EMECAS se podrían emplear para cuantificar los costes económicos de la contaminación en las principales ciudades españolas y formar una base económica sólida para apelar a las inversiones públicas y privadas necesarias para llevar a cabo programas de mejora de la calidad del aire. Estudios similares llevados a cabo en distintas ciudades europeas han revelado que los costes de la contaminación sobre la salud podrían estar en torno al 3 por ciento del Producto Interior Bruto. Claramente, esto justifica políticas ambiciosas y gastos elevados para reducir la contaminación de nuestras ciudades.

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