8316102632_0f9a4f4202_m_0Una pregunta muy relevante que nos deberíamos hacer es qué papel ha jugado la inversión en I+D en el desempeño de los países frente a la crisis económico-financiera en la que Europa está sumida desde 2008.

Un sencillo ejercicio de análisis nos da muchas pistas para entender la realidad. Si elegimos los países de EU 27 con un PIB per cápita por encima de la media en 2008 y realizamos una regresión simple entre su inversión en I+D (la media entre 2005 y 2008) y la media de crecimiento del PIB de 2010 a 2012, nos encontramos que existe una fuerte correlación positiva entre ambas variables (Coeficiente R2 de 0,72) que ilustra (ver el gráfico adjunto) que cuanto mayor es la primera, mejor están saliendo los países de la crisis financiera internacional.

Así, por ejemplo, países como Suecia o Finlandia que invertían como media el 3,6% y el 3,5% de su PIB en I+D han tenido un crecimiento medio del PIB en los últimos tres años por encima del 2% (del 3,8% en Suecia y 2,0% de Finlandia). Por el contrario, países como España (el que menos invertía en I+D de los países seleccionados), Italia e Irlanda que invertían por debajo del 1,5% de su PIB, están encontrando muy serias dificultades para salir de la crisis económica y se encuentran todavía en riesgo de una doble recesión; crecimiento medio por debajo del 0,5% y negativo en el caso de España.
La Comunidad Autónoma del País Vasco invertía en I+D antes de la crisis el 1,60% de su PIB (el cuarto que menos invertía de los territorios seleccionados) y si bien tiene un comportamiento claramente mejor que España está sumido todavía en una importante situación de riesgo de recesión.

Los países que invierten en I+D y que, en consecuencia, cuentan con un tejido productivo sofisticado e intensivo en tecnología y conocimiento muestran una “mayor resiliencia a la crisis”. Pues si bien no son ajenos a la evolución de de la economía global y la crisis financiera mundial les afecta muy seriamente, enseguida reaccionan y consiguen recuperar su nivel de competitividad; la economía finladesa y sueca cayeron en 2009 un 8,5% y 5% respectivamente, pero vuelven a una senda holgada de crecimiento al año siguiente.

El camino, por tanto, es claro y desarrollar un tejido productivo intensivo en conocimiento, tecnología e innovación la mejor receta para mantener una senda de desarrollo a largo plazo más estable y sostenida.

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