Los puentes de plástico de Rotterdam infopost

Rotterdam es un ejemplo para el mundo en la búsqueda de innovaciones verdes. Como hace unos meses reparábamos en la noticia de que construirían carreteras y calles a partir de plástico reciclado, ahora no nos llama excesivamente la atención el enterarnos de que emplean puentes y pasarelas peatonales hechas de plástico reforzado con fibras. Empezaron a sustituir las viejas pasarelas degradadas de acero y cemento por este material en 2009, y ya cuentan con unas 90 de plástico. Hay que recordar que la ciudad holandesa está atravesada por un gran río y muchos canales, y por ello cuenta con 850 puentes para peatones y ciclistas.

 

¿Cómo argumentan la apuesta por este material? La instalación de los puentes de plástico es mucho más sencilla y se hace en menos de un día, en comparación con puentes metálicos o de madera, que necesitan tres semanas de construcción, según declara a Fast Company el project manager de la ciudad Dave Geensen. Además, la producción del plástico consume menos energía que el cemento o el acero. Y adicionalmente, las pasarelas de polímero reforzado tienen una vida útil de cien años, en lugar de 25-30 años, por lo que reducen la necesidad de reparaciones y recambios.

Las ventajas de apostar por un material menos convencional resultan claras, pero a pesar de todo, el plástico no nos resulta un material demasiado “simpático” ecológicamente, como tampoco el cemento. En la búsqueda de mejores soluciones, Geensen asegura que están estudiando alternativas similares hechas a partir de resinas, afirmando que “es solo cuestión de tiempo que las aplicaciones biológicas sean el estándar”.

Deja un comentario