humo¿Sabemos cuánto cuesta la gestión de nuestros residuos? ¿Es social y ambientalmente justo que todos los ciudadanos paguemos lo mismo en concepto de la gestión de nuestros residuos? ó ¿Sería preferible que cada uno pagara en función del volumen por él generado?

La mejor manera de lograr un sistema de gestión de residuos respetuoso con el medio ambiente es, como reconoce el VI Programa Marco Ambiental de la Comunidad Europea en Materia de Medio Ambiente, aproximar los precios de la gestión de residuos a los costes económicos totales de la provisión del servicio. Para ello es necesario que el precio que paga la ciudadanía por la gestión de los residuos (es decir, la tasa municipal de basura) sea igual a los costes totales de su gestión (es decir, costes financieros y externos).

Los costes financieros son los gastos relacionados con la gestión diaria de los residuos, e incluyen costes de prestación y administración de los servicios, costes de explotación y mantenimiento, costes de amortización, inversiones en infraestructuras, etc. Los costes (beneficios) externos son aquellos que se producen cuando las actividades económicas o sociales de un agente o un grupo de agentes ヨen este caso, la generación de los residuos- tienen un impacto (positivo o negativo) sobre otro y el primero de ellos no tiene en cuenta dicho impacto cuando realiza su actividad.

Sin embargo, en la mayoría de los casos las tasas municipales de basura están muy lejos de cubrir siquiera los costes financieros de la gestión. Esto ha ocasionado en el pasado, y sigue ocasionado en la actualidad, comportamientos ambientales y sociales poco responsables de los agentes generadores de residuos.

 

Para que las cosas no sigan el mismo rumbo en el futuro, será necesario que las tasas municipales de basura vayan aumentando en los próximos años y se aproximen paulatinamente a los costes totales de la prestación del servicio. Además, este incremento deberá hacerse de manera que se premie a la población que genere menos cantidad de residuos y seleccione una mayor proporción de los mismos (es decir, separación de envases, vidrios y papel/ cartón). De esta forma, se estarán incentivando las prácticas ambientales más deseables. Es decir, la disminución del volumen de residuos generado y el reciclaje de la cuantía que inevitablemente generamos todos los individuos.

Los responsables de la toma de decisiones en materia de residuos deberían tomar buena cuenta de esto y ser capaces de establecer unas tasas municipales de basura que (1) tengan en cuenta todos los costes gestión e (2) incentiven prácticas ambiental y socialmente más deseables (es decir, originen un incentivo que estimule la reducción y el reciclaje de residuos). Para ello, gravar a cada contribuyente en proporción a su volumen y tipología de residuos, de forma que quienes se comporten de forma menos responsable financien la gestión de aquellos con actitudes más deseables. Pero, ¿Es esto posible? ¿Se puede conocer la cantidad de residuos producidos en cada hogar? Para conocer el consumo de agua o de electricidad de los ciudadanos existen contadores, ¿Existen mecanismos para conocer los residuos generados? Poblaciones en todo el mundo han ensayado distintos sistemas de “pago por generación” y han constatado que estos procedimientos disparan los niveles de reciclaje y consiguen reducir el volumen de residuos generado.

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