Décima jornada.

Esta semana, los delegados internacionales cedieron sus asientos en la mesa de negociaciones a los ministros de sus respectivos. Hasta el sábado, lo que en realidad se estaba haciendo era terminar el trabajo que se dejó inacabado en la última reunión del UNFCCC en Bonn. La COP como tal comenzó por lo tanto esta semana, desarrollando sobre el borrador que fue acordado el pasado sábado en el Bourget.

Entre los grandes desarrollos de la jornada, es destacable la alianza que se ha formado entre la Unión Europea (compuesta de 28 países) y 79 países de África, el Caribe y el Pacífico para luchar por un acuerdo firme, decisivo, inclusivo y vinculante antes del final de esta semana. La Unión se comprometió a contribuir 475 millones de euros en acción climática. Por otro lado, la perspectiva general es de que se está avanzando en todos los frentes, sin ningún punto muerto ni bloqueo, tal y como ha corroborado el embajador climático francés Laurence Tubiana. Todo ello ha relanzado las esperanzas de un acuerdo satisfactorio al final de la semana.

Sin embargo, 10 países se están absteniendo de colaborar en el nuevo acuerdo, y es probable que no firmen el acuerdo final. Este conjunto de naciones incluye a Venezuela, Korea del Norte, Siria, Libia, Uzbekistán, Nicaragua, Nepal, Panamá, Timor Oriental y el estado isleño de San Kitt’s y Nevis.

Paralelamente, 450 CEOs de 65 países se reunieron ayer en el Estade de France para discutir la contribución del sector privado   en la acción climática. El Estade de France es por ello el segundo recinto dedicado a la innovación y el rol del sector privado durante esta COP21, junto con el Grand Palais. Algo muy significativo y que denota dos cambios clave que serán determinantes en la obtención del acuerdo. En primer lugar, el apoyo general del sector privado y su demostración de compromiso para colaborar en la lucha contra el cambio climático, que denotan un cambio general en el paradigma de la percepción industrial de este asunto. En segundo lugar, la evidencia de un momento tecnológico en cuanto al desarrollo, innovación y escalado de energías limpias y tecnologías alternativas que nos permite dibujar un paralelismo con el Protocolo de Montreal (del que hablamos la semana pasada).

Sin embargo, aún no hay acuerdo, por lo que nuestro optimismo debe mantenerse en el terreno de lo cauteloso.

 

 

 

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