PRIMERA JORNADA DE LA COP21.

La semana pasada hablamos de por qué el límite de los dos grados debe ser el objetivo mínimo irrenunciable del acuerdo a obtener durante la COP21. Hoy, queremos profundizar un poco más en este aspecto.

La COP21 no tiene por objetivo evitar el cambio climático global. Es muy tarde para eso, ya hemos perdido esa oportunidad. Desde el comienzo de la revolución industrial, hemos liberado a la atmósfera una cantidad tal de gases de efecto invernadero, que sus efectos en el sistema climático tendrán consecuencias irreversibles y que ya estamos empezando a notar. De hecho, ya se da por seguro que 2015 será el año más cálido en registro desde el comienzo de las mediciones climáticas contemporáneas.

El objetivo de este acuerdo no será, por lo tanto, evitar el calentamiento global, sino mitigarlo, intentando eliminar el consumo de combustibles fósiles para así limitar los gases de efecto invernadero presentes en nuestra atmósfera. Así, se podría evitar un aumento de más de 2ºC en la temperatura media global por encima del nivel preindustrial, que es el límite estimado por la comunidad científica. Más allá, se podría cruzar un punto de no retorno de consecuencias imprevisibles, irreversibles, y catastróficas.

Sin embargo, dos grados no son algo que se pueda obviar. Por ello, el segundo gran reto bajo el nuevo acuerdo no será solo la mitigación de as emisiones, sino la adaptación al cambio que ya va a ser inevitable. La subida del nivel del mar ya ha creado los primeros refugiados climáticos, debido a la expansión térmica y el derretimiento del hielo en Groenlandia y la Antártida. En concreto, se ha detectado que un enorme glaciar en Groenlandia se ha descolgado de su isla y está ya flotando y deshaciéndose en el océano Atlántico. Es tan basto, que por sí mismo podría aumentar el nivel del mar casi medio metro. Científicos del programa antártico neozelandés han avisado que 2ºC de calentamiento podrían aumentar el nivel del mar hasta 10 metros, debido a efectos acumulativos. Los mapas se tendrían que re-dibujar, y cientos de millones de personas se verían desplazadas. Y todo esto, sin pensar en otras consecuencias del cambio climático, como la acidificación de los océanos o los patrones de precipitación cambiantes.

Para financiar esta mitigación y adaptación, se habla ya de la creación de un Fondo Verde para el Clima a nivel internacional, dotado de una financiación de 100.000 millones de dólares en 2020. Y este es otro de los grandes asuntos a discutir estos días: ¿cómo se pagará?, y sobre todo, ¿quién?

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