En Bergen, segunda ciudad en importancia de Noruega, se registra la mejor calidad del aire de los últimos 15 años. Los niveles del letal dióxido de nitrógeno (NO2) – atribuible al tráfico motorizado y a los calentadores –  han descendido a niveles anteriores a 1990, según datos de Elbil recogidos por Clean Technica. ¿El secreto? Los fuertes incentivos para la compra de coches eléctricos y otros vehículos de cero emisiones, la gestión del tráfico urbano, y la prohibición de viejas calderas de madera.

 

Bergen ha recibido la distinción de Capital del Coche Eléctrico de Noruega, en un país productor de petróleo que, paradójicamente, está incentivando decididamente la compra de vehículos de cero emisiones. En septiembre de 2018, el 60% de los coches nuevos vendidos en el país fueron eléctricos. Junto al impulso de vehículos de cero emisiones, en Bergen ha descendido el tráfico de coches diesel, responsable de soltar al aire, en gran cantidad, NO2 y otras partículas perjudiciales para la salud. Además se han prohibido viejas calderas de madera y chimeneas, y se han adoptado medidas para reducir el tráfico motorizado, como peajes de entrada en horas punta, y el impulso de medidas para compartir coche y emplear el transporte público.

 

De acuerdo al último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente, basado en datos de 2015, la contaminación del aire produce 500.000 muertes prematuras cada año en el conjunto de 41 países de Europa, siendo la causa principal. El informe refleja un empeoramiento respecto al informe anterior basado en datos de 2013, que cuantificaba la cifra de muertes anuales en 476.000. Las muertes atribuibles al NO2 son 79.000.

 

 

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