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“Picking winners” es la nomenclatura anglo-sajona para referirse a una política industrial activa que elige empresas a las que apoya significativa y discriminadamente para que su desarrollo sirva de punta de lanza al del conjunto de la economía. Este tipo de política industrial está abierta y ampliamente criticada por los economistas liberales que creen que el mercado asigna más eficientemente los recursos y que las administraciones públicas son notablemente malas eligiendo los ganadores (Ver la opinión de Guntram Wolff, director de Bruegel aquí)

Si bien en los principales documentos de política industrial no se reconoce abiertamente, el País Vasco ha optado en el pasado por este tipo de intervención pública y, en buena medida, se puede decir que la presencia significativa en Euskadi de empresas en cadenas de valor tan exigentes y competitivas como la aeronáutica, las telecomunicaciones y la biotecnología se debe al apoyo público que en su momento recibieron empresas como Gamesa, Euskaltel o Progenika entre otras.

La historia más reciente, sin embargo, con los fracasos y sonadas quiebras empresariales de “Epsilom Euskadi” e “Hiriko” que habían sido destinatarias de notables volúmenes de fondos públicos del conjunto de las administraciones, han puesto en cuestión la idoneidad de este tipo de políticas y han desatado importantes críticas a la Administración por su actuación en estos y otros muchos casos.

A pesar de estos fracasos, sin embargo, la industria vasca tiene poco recorrido sin inversiones públicas arriesgadas en sectores emergentes y de gran potencial como la electrificación del transporte, las energías renovables de segunda generación, el grapheno, la salud y otros muchos en los que el avance del conocimiento y la tecnología son los elementos clave para el desarrollo de oportunidades de mercado.

Para llevarlas a cabo se precisa fortalecer las instituciones públicas con recursos técnicos capaces de decidir y analizar inversiones, así como también de operar e impulsar proyectos empresariales. Elementos todos ellos muy atípicos en el ámbito del sector público. La Administración Pública Vasca cuenta, en este sentido, con dos instituciones privilegiadas la SPRI y el EVE, que cuentan con experiencias muy notables en inversiones y liderazgo de proyectos industriales. Ambas son sin duda pilares fundamentales para dar un mayor impulso a una política industrial que decide en qué sectores quiere invertir, los comparte con la iniciativa privada y busca activamente proyectos en los que se valoran conjuntamente los riesgos, se analizan las perspectivas de rendimiento económico y social y, lógicamente, se participa de los resultados.

Esta forma de operar exigirá romper la operativa tradicional de apoyo a la industria, pasando progresivamente del sistema actual basado fundamentalmente en las subvenciones a fondo perdido cuya eficacia y racionalidad está cada vez más en entredicho, a otro en el que instrumentos como el capital riesgo en todas sus formas o los préstamos contingentes pasan a ser los protagonistas de la política industrial. YOZMA Group, empresa de capital riesgo orientada al desarrollo de empresas de alta tecnología en Israel o SITRA que invierte corporativamente para fortalecer la visión finlandesa de desarrollo sostenible son buenos ejemplos a tener en cuenta.

Este modo de operar incorpora, además, mayor racionalidad y dota de mayor solvencia financiera a la política industrial lo cual no es un tema baladí en la situación actual con importantes restricciones presupuestarias. Las empresas reciben menos subvención a fondo perdido a cambio de más fondos a riesgo compartido que podrán implicar pérdidas para el sector público en casos de fracaso (como los ya mencionados y otros), pero también beneficios en muchos otros, que podrán ser utilizados para intervenir positivamente en nuevos proyectos.

En definitiva, una innovadora forma de responder al gran desafío del desarrollo industrial en el siglo XXI, con un creciente papel del sector público en un marco de firme y activa colaboración público-privada.

 

La imagen que acompaña el texto está tomada con licencia CC de Images_of_Money en Flickr

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