logo_descargable_enA finales del año pasado tuve la oportunidad de acudir al Smart City Expo World Congress, organizado porFira de Barcelona, para elaborar una serie de artículos sobre las temáticas de medio ambiente y energía que sintetizaran los aspectos más relevantes de cada sesión.

Las sesiones temáticas de medio ambiente del congreso mundial Smart City Expo World Congress 2012 pusieron de manifiesto que la ciudad puede dejar de ser un mero centro consumidor de recursos naturales para proporcionar una serie de servicios ambientales que contribuyan a la mejora del entorno tanto urbano como natural. Considerar el ciclo de vida completo de los productos o aplicar las nuevas tecnologías para conocer más detalladamente los procesos que operan en la ciudad son algunos ejemplos de actuación que deberán fomentarse para constituir la ciudad inteligente. Retos como el cambio climático o la gestión eficiente del agua pueden ver en esta ciudad del futuro una buena herramienta con la cual configurar soluciones que hagan sostenible el metabolismo urbano

Merece la pena repasar las ideas y pensamientos que los diferentes ponentes expusieron en 2012 para ir poniéndonos al día de cara a la celebración de la próxima edición de 2013 (del 19 al 21 de Noviembre).

Una ciudad saludable que genera servicios ambientales

Desde el punto de vista ambiental, las ciudades son consideradas auténticos sumideros de recursos naturales que devuelven al entorno residuos y contaminación. Esto atañe no solo al elevado consumo energético y las consiguientes emisiones de GEI, sino también a la gestión integral del agua o de los residuos urbanos e industriales.

Para la ciudad del futuro no se trata solamente de reducir, reciclar o depurar, sino de crear nuevos sistemas de autoproducción energética, y de ampliar el foco para considerar el ciclo de vida completo de los productos y del papel que en él juegan las ciudades inteligentes, tal y como se trató en las diferentes sesiones dedicadas a medio ambiente del congreso mundial Smart City World Expo 2012.

La ciudad inteligente es, ante todo, saludable para sus habitantes

Una ciudad inteligente debería, en primer lugar, ser una ciudad saludable para sus ciudadanos. Como centro de actividad económica, cultural o de ocio, las ciudades han de preservar la calidad de su entorno desde el punto de vista de la salud pública, esto es, se ha de poner a las personas en el centro del debate y atender sus necesidades. Tal argumentación fue expuesta por el profesor Michael Braungart (1)  de la Universidad de Rotterdam, enlazando con el concepto “cradle to cradle”, del que es impulsor, el cual considera el ciclo de vida completo de los productos. Se trata de ir más allá del reciclaje, de considerar no ya el producto sino el servicio que éste presta, y de conseguir reintroducir los residuos en el entorno eficazmente, de manera que el producto, al final de su vida útil, genere un bien concreto al medio ambiente. Bajo estas premisas se pueden idear productos que imiten los ciclos biológicos de la naturaleza y, ampliando la escala, diseñar edificios que funcionen como árboles y ciudades que repliquen la dinámica de un bosque. De esta manera las ciudades dejarían de ser consumidoras netas de recursos naturales para pasar a ser productoras de servicios ambientales.

La colaboración público-privada es fundamental para financiar la transformación de la ciudad

Esta compleja transformación de la ciudad requiere una financiación adecuada, tema recurrente que expusieron diferentes ponentes. Se requieren la adaptación de infraestructuras ya existentes o incluso la creación de nuevas lo cual conlleva una inversión muy importante con unos retornos más a largo que corto plazo. Bruno Berthon (2), de Accenture, apuntaba el retorno de la inversión aparente como una de las cuestiones principales sobre este tema, para lo cual exponía la necesidad de minimizar los riesgos y ajustar y dimensionar correctamente el presupuesto para infraestructuras a las necesidades reales de la ciudad. Por su parte Dimitri Zenghelis (3), de London School of Economics, señalaba al sector privado como la principal fuente de financiación, para lo cual la administración pública debe favorecer fórmulas de colaboración adecuadas, buscando un nuevo modelo de gobernanza para la modernización de la ciudad.

(1) Michael Braungart , Professor at the Erasmus University of Rotterdam, University Lüneburg and Twente – EPEA Environmental Protection and Encouragement Agency GmbH (EPEA).

(2) Bruno Berthon, Global Managing Director – Sustainability Services – Accenture.

(3) Dimitri Zenghelis, Senior Economic Advisor, Senior Fellow – London School of Economics.

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