Hace unos días escribía un post sobre las sorpresas que puede deparar un paseo. Son las cosas que pasan cuando tienes tiempo y, sobre todo, un entorno en el puedes desplazarte andando sin muchas molestias y con comodidad. Evitar la dependencia del transporte privado motorizado está en el corazón de la batalla por la sostenibilidad de las ciudades. El movimiento de Slow Cities conoce bien estos temas.

En este sentido, una iniciativa interesante, desarollada además en esquemas 2.0, trata de posicionar un índice (Walkable Score, que no me atrevo a traducir) para conocer el nivel de amabilidad para el peatón, a un nivel intereaante, además, el de barrio. A través de una metodología propiabasada en un algoritmo, se obtiene un ranking, únicamente disponible para las 40 ciudades más grandes de Estados Unidos, obteniéndose, por ejemplo, un listado de los 138 paraisos, entre los que destacan nombres obvios de barrios bien conocidos:

 

La sección de mpas también dispone de información muy interesante (San Francisco, por ejemplo).
Como escribía Juan Freire hace unos días, el desafío del cambio climático está poneindo de relieve la creciente importancia que para las decisiones sobre dónde vivir y dónde trabajar el factor de consumo energético (y consiguiente gasto en combustible) tiene el vivir o no en ciudades con un modelo de desarrollo urbano más compacto. También Juan escribió ya hace unas semanas sobre una proyecto muy interesante de MyScociety (líder en la innovación de soluciones sociales basadas en el 2.0, como el Fix my Street), que busca construir mapas para decidir dónde vivir, basados en el tiempo de desplazamiento. Aquí, por ejemplo, un mapa de tiempos de desplazamiento en transporte público en Edimburgo.

 

Ciudades a escala humana

 

 

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