090Tras plantear la necesidad de conocer y medir el capital social como elemento de optimización de los sistemas de innovación, se realiza una reflexión sobre el como llevar a cabo un investigación sobre esta temática.

Como comenté anteriormente, las mediciones de las relaciones informales son difíciles, sin embargo se han realizado investigaciones científicas con excelentes resultados que nos permiten decir, que en la actualidad, a través de la investigación social y económica, es posible una medición, análisis y posterior aplicación de los resultados de un estudio sobre capital social.

La cooperación está considerada como uno de los pilares para la consecución de un entorno óptimo para el desarrollo regional. Muchas veces, las políticas que se implementan intentan fomentar esa cooperación a la par que las constriñen. El libre albedrío de las relaciones entre los agentes implicados en un entorno son la mayoría de las veces mucho más poderosas y satisfactorias que las dirigidas y repercuten de forma positiva en su entorno más directo.

Su estudio, para su posterior optimización, pasa por una investigación diseñada para conocer cuales son los fundamentos de esas relaciones, la naturaleza de las mismas, los valores que las rigen por un lado y por otro, asociar todos estos aspectos a variables de carácter económico. De esta forma, podemos comprobar de una manera empírica cual es la incidencia de esas relaciones sobre las posibles alianzas, mejoras, y acciones para la innovación y la competitividad.

La triangulación de la metodología es un requisito sine qua non para este tipo de investigaciones. Tanto la investigación cuantitativa como la cualitativa requieren la una de la otra, para que el análisis del capital social arroje alguna luz sobre la realidad existente y su consiguiente aplicación.

Una investigación, que por un lado, acceda a un amplio colectivo compuesto por una muestra de los agentes más significativos del entorno a través de uno de los instrumentos de los que se sirve la metodología cualitativa como son las entrevistas en profundidad, nos da paso a un instrumento propio de la metodología cualitativa, los cuestionarios, a través de los cuáles se recabará información sobre los aspectos económicos de los citados agentes.

La combinación y explotación conjunta de los datos recogidos por ambos métodos nos permite el delimitar estas relaciones así como su alcance. Una vez recogida la información, se tratará de forma que nos permita trazar un mapa de relaciones ya existentes, de los valores sociales y normas compartidas, de potenciales relaciones y de su correlación con las variables de índole económico.

Todo ello con el fin de potenciar las relaciones entre diferentes tipologías de agentes que se den en un entorno, ya que no es solamente importante el tener numerosos agentes, sino el que interactúen entre ellos de una forma satisfactoria, tanto en beneficio propio como para el entorno.

El Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Cardiff (Gran Bretaña), llevó a cabo una investigación para examinar los efectos del capital social en el rendimiento de las empresas de las diferentes regiones británicas, relacionándolo posteriormente con el rendimiento económico regional. La tesis principal de la investigación es, si la utilización del capital social por parte de las empresas hace que sus resultados económicos sean diferentes a las de otras empresas que no lo utilizan, además de identificar la naturaleza informal o formal del capital social. Posteriormente se analiza si existe una correlación positiva con la economía regional, con el fin último de identificar regiones caracterizadas por empresas que utilizan de forma continua el capital social.

Regiones como Londres o South East, posicionadas entre las cuatro regiones con más utilización de capital social están en las primeras posiciones respecto a regiones competitivas. Por otro lado, Irlanda del Norte, la región que se sitúa en primera posición respecto a la utilización de capital social se refiere, no presenta tan buena posición en cuanto a competitividad, quizás por una falta de explotación de las relaciones informales con fines empresariales.

Uno de los resultados más interesantes es, además, que las empresas basadas en el conocimiento e innovación tienden a utilizar grandes niveles de capital social, por lo que las regiones que las albergan presentan unos indicadores relativos a economía y competitividad mejores.

En base a estas conclusiones se pueden diseñar una serie de medidas que se integren en las diferentes políticas de innovación y competitividad para fomentar la utilización del capital social, entre otras: programas específicos de cooperación entre agentes, fomento del asociacionismo o actuaciones dirigidas a convergencia de intereses.

Lo que si parece claro es que si desconocemos lo que el capital social nos puede aportar (situación en la que al menos en nuestra región nos encontramos, al menos en toda su extensión y complejidad) no podremos pensar en aprovechar o reforzar nada, por lo que primero tenemos que conocer el quien, el qué, el con quien, el cómo, el cuando, el donde, el porqué, además de las normas y valores por los que ser rigenナ y sólo entonces podremos ahondar en estrategias para el futuro, implicando y sacando el máximo partido de la cooperación entre todos los agentes.

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