En cualquier política pública, la clave no está en el discurso, sino en los recursos económicos que tiene destinados. Estos son la prueba inequívoca del compromiso real adquirido. La política de ciencia y tecnología del País Vasco (PCTI Euskadi 2020. Una estrategia de Especialización Inteligente) aprobada recientemente por el Gobierno Vasco merece una reflexión en este sentido.

El PCTI 2020 establece como primer eje económico del Plan la consolidación de los recursos destinados por las Administraciones Públicas Vascas en los últimos años. La consolidación de los fondos se traduce, según las previsiones del PCTI 2020, en un incremento medio anual de los fondos de la Administración Vasca en un 2% hasta 2016 y un 4% de 2017 a 2020. Dada la tendencia de los últimos años (entre 2008 a 2013 la financiación de las Administraciones Públicas cae en un 9,8%) y teniendo en cuenta la situación económica en la que estamos, podrían parecer buenos datos. Una mirada más en detalle lo que realmente nos muestra es la enorme distancia que nos queda por cubrir para volver a la dinámica de impulso de la innovación que distinguía al País Vasco en los años previos a la crisis.

De hecho, con este escenario de compromiso político para los próximos años, habrá que esperar a 2020 para regresar nada menos que al escenario de inversión pública en I+D en que ya estuvo el país en 2008. Se podría argumentar que el período 2003-2008 es un período singular (y se podría admitir que así fue) por la creación de buena parte de la red de CICs, BERCs y otras infraestructuras científico-tecnológicas. Pero aún así parece excesivo aguardar hasta 2020 para recuperar los niveles de esfuerzo público en I+D que había antes de caer en la crisis económica.

De 2003 a 2008 la financiación de la I+D por parte de las Administraciones Públicas en el País Vasco creció un 126% a una tasa media anual del 17,7%.  Solo hace falta echar una rápida mirada al gráfico adjunto para ver la diferencia entre el escenario que marca el PCTI 2020 y el hipotético escenario que resultaría si a las cifras de gasto para financiar la I+D de 2013 le aplicamos la tasa media de crecimiento “pre-crisis” de la misma variable (recordemos  desde 2003 a 2008 un 17,7% de incremento medio anual).

En el escenario PCTI 2020 se llega en 2020 a un presupuesto de las Administraciones Públicas de 590 millones de Euros, mientras que con el segundo se llegaría a 1.513 millones de Euros, lo que supone una diferencia de 923,6 millones de Euros. La diferencia acumulada año tras año entre 2014-2020 será nada menos que de 3.164,5 millones de Euros. ¡Sin duda, una gran diferencia!

Esperemos que el cambio de ciclo económico que parece que se inicia, permita corregir al alza estas previsiones y reforzar no ya el compromiso público con la I+D sino el convencimiento de que no podemos situar a Euskadi en 2020 en el mismo escenario en el que estábamos 12 años antes. El País Vasco se encuentra en la media europea de esfuerzo en I+D pero su ambición como país y sus apuestas por la industria 4.0 no deben hablar de medias sino de liderazgos y el liderazgo pasa por multiplicar la inversión privada a partir de una inversión pública mayor y creciente. De otra forma, complicado.

Financiación del gasto interno de I+D por las en el País Vasco por tipos de agentes

Esfuerzo en I+D. Escenarios PCTI

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