294El tema de la energía nuclear se parece cada vez más a la religión. O crees o no crees, cuestión de fe. Ante un tema tan complejo, y con tanta información a favor y en contra, a uno a veces le entran dudas existenciales sobre en que bando posicionarse. Más cuando ves que James Lovelock, reputado ecólogo británico co-autor de la teoría Gaia junto con Lynn Margulis, defiende encarnizadamente la energía nuclear en uno de sus últimos libros, La Venganza de la Tierra, en el que llega incluso a anunciar públicamente que estaría dispuesto a almacenar en su propio jardín los residuos de alta intensidad que produce durante un año una central nuclear.

Recientemente un artículo de La Vanguardia reflejaba como cada vez más activistas verdes como Lovelock  defienden la energía nuclear. Entre las personas que se citan en el artículo se encuentra George Monbiot, que hace poco escribía en The Guardian una columna bajo el provocador título Why Fukushima made me stop worrying and love nuclear power (contestada rápidamente por Jeremy Legget: George Monbiot is wrong. Nuclear power is not the way to fight climate change). El argumento principal de estos defensores de la energía nuclear es que para sustituir los combustibles fósiles no basta tan solo con el despliegue de las renovables. De paso, como otro importante argumento, relativizan los riesgos de este tipo de energía. El propio Monbiot enlaza en su artículo a una tabla resumen de radiacionesque resulta muy útil para contrastar la información que cada día nos llega desde Japón sobre el accidente nuclear de Fukushima.

Radiation Dose Chart, de xkcd

Riesgo peligro: dos conceptos que, según Mariano González, han sido intencionadamente confundidos por la industria nuclear para promover la construcción de nuevas plantas o alargar la vida útil de las ya existentes: Fukushima demuestra que el riesgo cero no existe y que pueden confluir diferentes situaciones que desencadenen el potencial peligro que entraña una central nuclear.

Otro artículo interesante de fecha anterior a la actual sobredosis de información atómica que estamos recibiendo estos días: Renacimiento nuclear: un parto con fórceps, de 2008. En él Marcel Coderch, citando un estudio del MIT (The Future of Nuclear Power) expone que habría que resolver cinco problemas fundamentales para que la energía nuclear pudiera formar parte del mix energético: costeseguridadresiduos,proliferación percepción social.

Aun con el posicionamiento pro-nuclear de los gurús del medio ambiente que exponía al inicio del post, creo que mi fe nuclear no ha acabado de despertar. Sigo pensando que los riesgos que entraña este tipo de energía no son asumibles por nuestra sociedad y que el despliegue de las renovables así como el desarrollo de sistemas avanzados de distribución y almacenamiento de energía son los caminos a seguir para desvincularnos definitivamente de los combustibles fósiles.

Para terminar, otras dos referencias. La primera, una noticia reciente relacionada con el coste y la seguridad, dos de los problemas que citaba el estudio del MIT: El cementerio nuclear pasa factura; a día de hoy, España ya debe a Areva más de 6,4 millones de € por el almacenaje de residuos radiactivos de alta intensidad. La segunda referencia, un clásico en temas energéticos: el World Energy Outlook 2010; los combustibles fósiles serán siendo las fuentes predominantes de energía en 2035, siendo el petróleo el combustible dominante dentro del mix de energía primaria (28%); las renovables aumentan del 7% de contribución sobre la energía primaria en 2008 hasta el 14% en 2035; la energía nuclear, antes del accidente de Fukushima, se incrementaría tan sólo un 2% (6% en 2008, 8% en 2035).

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