*Artículo original publicado por Confebask (enlace)

La economía circular ha llegado para quedarse. El modelo de crecimiento económico llevado a cabo hasta el momento, basado en producir, usar y tirar, muestra diferentes limitaciones a las que un modelo económico circular podría dar solución. De acuerdo con el informe publicado por Accenture “Circular Advantage: Innovative Business Models and Technologies to Create Value in a World without Limits to Growth” , el modelo de crecimiento actual, además de consumir recursos que ya de por si son finitos, consume los recursos naturales (recuperables) a un ritmo mayor del que pueden ser recuperados (figura 1).


Figura 1. Proyección de la demanda y la disponibilidad de recursos sostenibles Fuente: Accenture “Circular Advantage: Innovative Business Models and Technologies to Create Value in a World without Limits to Growth”

De continuar con esta dinámica, los negocios que no se posicionen y continúen fundamentando su crecimiento en el uso de recursos naturales cada vez más escasos verán afectado el valor de su negocio a través de:

La reducción de los beneficios derivada de la incertidumbre en el suministro de recursos y el cambio de patrones en el consumo.

El incremento de los costes y la imposibilidad de realizar proyecciones eficientes debido a la volatilidad de los mismos.

El empeoramiento de la imagen y dificultades para cumplir con las normativas. A medida que la escasez de recursos se acentúe, la conciencia social aumentará y las políticas públicas favorecerán a los negocios que hayan podido desacoplar su producción del consumo de recursos escasos.

Frente a estos retos, la Economía Circular parece ser, a día de hoy, la única solución que puede aportar valor a las empresas. Aquellas que logren transitar hacia una actividad no dependiente de recursos obtendrán ventajas competitivas en el futuro. Pero es, precisamente, el concepto de “futuro” el que crea un cierto desasosiego.

A pesar de las evidentes consecuencias de continuar con un modelo de producción lineal, muchas de las ventajas competitivas que obtendrán las empresas se materializan en un horizonte temporal lejano, lo que parece no incentivar su aplicación en el corto-medio plazo. Algunas empresas pueden preferir procrastinar su proceso particular de transición hacia la circularidad. El tema “aún no va con nosotras”. Pero ¿es así realmente?. ¿Esta es una historia de largo plazo?. Pues no parece que vaya a ser exactamente así porque hay actores muy relevantes para la competitividad empresarial que están empeñados justamente en lo contrario.

En primer lugar, el sector financiero, aliado necesario del devenir empresarial, se ha dado cuenta de la oportunidad que brinda la Economía Circular y sus buenas perspectivas de futuro y se está posicionando claramente.


Figura 2. Nº de fondos centrados en economía circular (exclusivamente o parcialmente). Fundación Ellen Macarthur: Informe de financiación de la economía circular

De acuerdo con el informe publicado por la Fundación Ellen Mcarthur, desde 2016, se ha multiplicado por diez el número de fondos de mercado privados que invierten en actividades de economía circular (total o parcialmente). Una tendencia similar se observa en los préstamos bancarios, la financiación de proyectos y los seguros.

A pesar de ostentar aún un peso relativamente pequeño en el mercado, la tendencia creciente es evidente y se debe a que el mercado así lo solicita. De continuar con esta dinámica, las empresas que decidan procrastinar o aquellas que decidan aún no transitar a un modelo circular verán como sus barreras de acceso a financiación van a aumentar en el corto-medio plazo, lo que impactará en su estructura de costes.

Otro agente determinado, como dirían los ingleses, a acelerar el proceso de transición de las empresas es el sector público. Empezando por la Comisión Europea, que no está dispuesta, parece, a permitir que se continúe produciendo y consumiendo de forma lineal porque tiene en el frontispicio de sus políticas objetivos muy claros en relación a la cuestión climática y a otros Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Para evitar el riesgo de inacción empresarial, la Comisión ha optado por aplicar el principio de prevención y actuar en consecuencia.

Por una parte, desde el lado de la oferta, estimulando la oferta verde y desarrollando nueva normativa cada vez más exigente y una política fiscal incentivadora. Pero, por otra parte, también desde la Comisión se actúa para incrementar la demanda verde mediante herramientas que favorecen el empoderamiento de los consumidores y favorece la compra pública verde.

En relación a los consumidores, la Comisión propone una revisión de la legislación de protección de los consumidores de la UE que garantice que estos reciban, en el punto de venta, información fiable y pertinente sobre la vida útil de los productos, la  disponibilidad de servicios de reparación o de piezas de recambio, entre otras cuestiones. Además, la Comisión propone que las empresas acrediten la calidad ecológica de sus productos a través de la huella ambiental del producto y la organización.

De cara a los compradores públicos, la Comisión propone criterios y objetivos mínimos obligatorios de Contratación Pública Ecológica en la legislación sectorial y va introduciendo gradualmente requisitos obligatorios de notificación para supervisar la incorporación de estos objetivos verdes.

Conviene recordar que la demanda agregada de las autoridades públicas representa el 14 % del PIB de la UE, por lo que esta determinación no va a hacer sino crear ventajas competitivas en el corto-medio plazo para aquellas empresas que se posicionen a tiempo y, en consecuencia,  dificultará la rentabilidad y volumen de negocio de aquellas que no decidan posicionarse todavía.

Más aún, cuando hablamos del tejido empresarial vasco, la necesidad de acelerar la transición en el modelo de producción cobra especial importancia, por la enorme dependencia de materias primas de su sector industrial. El futuro de la transición ecológica del sector empresarial vasco es ahora o, seguramente, no será.

Esto lo conocen muy bien en la administración vasca y la configuración del nuevo Gobierno Vasco y la reordenación de las atribuciones de desarrollo económico, transición ecológica y sostenibilidad en una misma Consejería es toda una declaración de intenciones que la empresa vasca debe saber interpretar bien.


Figura 3. Nº  de empresas vascas en ecodiseño, ecoeficiencia productiva y circularidad de materiales. Ihobe 2019

Pero el gobierno venia ya, de hecho, impulsando instrumentos pioneros facilitadores de la transición ecológica y la economía circular y un buen número de empresas vascas lleva tiempo manos a la obra en este proceso. En 2019, Ihobe publicaba el número de empresas  que habían trabajado en ecodiseño, ecoeficiencia en la producción y/o circularidad de los materiales dentro del sector industrial. En concreto, 239 empresas habían trabajado en alguno de los ámbitos mencionados, de las cuales más del 70% eran PYMEs.

Para lograrlo, estas empresas han sabido aprovechar todo un mix de instrumentos impulsados al efecto por las instituciones vascas y que completan otras herramientas de carácter más genérico (i.e. financiación de I+D).

Es el caso del Basque Ecodesign Center (BEC), que busca orientar la innovación ambiental de producto como factor de competitividad. Para lograrlo, pone a disposición de las empresas servicios de formación y capacitación técnica y una red que fomenta la colaboración publico-privada para el desarrollo de proyectos técnicos y la generación de nuevas oportunidades de negocio. La iniciativa cuenta con el Basque Ecodesign Hub, que se posiciona como núcleo de la actividad formativa en materia de Ecodiseño en el País Vasco.

Otras iniciativas interesantes en esta misma línea las encontramos en la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitaea. La Escuela de Ingeniería de Gipuzkoa ha puesto en marcha un aula de economía circular para el desarrollo de proyectos colaborativos entre agentes publico-privados. También la Escuela de Ingeniería de Bilbao, por su parte, oferta un máster propio de Economía Circular, pionero a nivel estatal por su enfoque empresarial.

El conjunto de los agentes de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología ofrece servicios de soporte tecnológico muy significativos y existen un nutrido grupo de empresas de servicios avanzados especializados en economía circular  que aportan enorme valor a las pequeñas y medianas empresas de nuestro país.

Hay abierto, pues, un abanico de oportunidades para aquellas empresas que decidan unirse al proceso de transición verde y materializar dicha transformación en nuevas y mejores ventajas competitivas. En Euskadi se dispone de infraestructura, financiación, capacitación y, muy importante, determinación de las instituciones públicas para lograr la transición a un modelo económico circular lo antes posible.

Ojalá en el próximo indicador de Ihobe de empresas trabajando en clave circular sea ya de cinco dígitos.

Jokin Etxebarria
Carlos Cuerda
NAIDER

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