3183046768_81407e80c2La polémica desatada por la “Reflexión Estratégica de Barakaldo” (Ver El Correo del 20/06/2006) a raíz del papel del Bilbao Exhibition Centre (BEC) en el municipio fabril, me suscita algunos comentarios que pueden ser de interés para alimentar el necesario debate social sobre la importancia de la citada infraestructura no sólo para la margen izquierda, sino para el conjunto del País Vasco.

En primer lugar, la Reflexión Estratégica realizada por Bilbao Metrópoli 30 apunta con buen criterio que Barakaldo se enfrenta al gran reto estratégico de prepararse adecuadamente para aprovechar al máximo la presencia en su municipio de una infraestructura de la magnitud del BEC, que tiene “vocación de convertirse en uno de los principales centros de negocios del mundo” (Ver página web del BEC en http://www.bilbaoexhibitioncentre.com). De momento, Barakado no ha sabido aprovechar en beneficio de las empresas locales las actividades realizadas en el BEC que, aún siendo pocas, han sumado muchos miles de visitas que de otro modo no hubieran pasado por su municipio. Y esto se debe, en buena medida, a la posición períférica de la Feria, pero también a la falta de políticas municipales adecuadas y suficientes de motivación, movilidad, información, e infraestructuras para que un porcentaje de las personas que visitan el BEC, se hospeden, compren, acudan a eventos culturales y, en definitiva, gasten en Barakaldo.

 

En segundo lugar, el BEC no es una infraestructura de alcance municipal. Se trata de una apuesta de País y un reto de similares características al de Barakaldo, o incluso mayor,  se extiende al conjunto del País Vasco. Hemos sido capaces de construir y poner en marcha la infraestructura, pero ahora falta lo más difícil que consiste en sacar el máximo rendimiento a la misma. En mi opinión, la actividad del BEC está aún muy lejos de cumplir las expectativas para las que ha sido construido y le queda mucho recorrido para convertirse en el gran motor de desarrollo económico, social y cultural que pretende ser. Hasta el momento, la tasa de ocupación de la infraestructura es muy baja y las actividades realizadas son de naturaleza y alcance similar a las que ya tenían lugar en en el antiguo recinto de la Feria de Muestras de Bilbao. Si bien, todavía no es el momento de ser catástrofista (no olvidemos que la feria aún no está físicamente terminada), sí que supone una importante llamada de atención para todos.

 

En tercer lugar, conviene recordar que para que el BEC ofrezca el rendimiento social esperado, se precisa una importante dotación de recursos humanos y económicos -la inversión real y más complicada empieza ahora- y una innovadora gestión de la infraestructura para dotar al nuevo recinto de actividades de valor añadido que se sumen a las apuestas de desarrollo empresarial en marcha y se convierta en un elemento diferencial y de ventaja competitiva para el conjunto del País. La competencia con otras ferias y palacios de convenciones y exposiciones es muy dura y la posición, atractividad y masa crítica del País Vasco no alcanza la que pueden tener ciudades como Madrid y Barcelona. Pero precisamente por ello, se precisa ser muy audaz, elegir bien los nichos de oportunidad y apostar de modo decidido en ellos.

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