waitingAprovechando el excelenteartículo publicado por David Arias en sus análisis sobre el programa GESTIDI deAdeuropa, me aventuro a aportar mi opinión sobre este programa, que aunque formalmente parezca un programa atractivo, esconde una serie de debilidades propias de su juventud. Esperemos que las arrugas del tiempo ayuden a mejorar este programa y no a ocultar o convertirlo en una patología degenerativa más,  como otras muchas de las fatídicas políticas y acciones que se llevan a cabo en esta región.

Y con ánimo de que este programa alcance su madurez en plenas facultades, destacaría los siguientes puntos de mejora.

  1. La puesta en práctica durante dos meses, en una empresa, de los conocimientos adquiridos durante cuatro meses de formación, no parece ser tiempo suficiente como para poner en marcha las dinámicas aprendidas, y que por lo general en el ámbito de la I+D+i tienden a alargarse en el tiempo. Además, dos meses de contacto con la empresa tampoco parecen suficientes para que, en paralelo al trabajo a desarrollar, se pueda adquirir un conocimiento de la propia actividad de la empresarial.
  2. ¿Es realmente atractiva una titulación que imparte una fundación como Adeuropa cuya misión es la promover y facilitar la incorporación de los agentes de la región en las iniciativas y programas relacionados con la I+D+i y la cooperación empresarial internacional? Desde el punto de vista del alumno esta titulación sería aún más interesante si  fuera impartida desde la universidad, que bajo el paraguas de un título oficial, permite un reconocimiento en todo el territorio nacional y europeo. Para las propias empresas una formación proveniente de la universidad, con profesorado especializado y reconocido, aportaría más garantías de éxito a la hora de implicarse en el proyecto GESTIDI.
  3. En relación con el contenido de la formación, que fundamentalmente gira en torno a la búsqueda de financiación para proyectos de I+D+i a nivel regional, nacional o europeo, parece muy presuntuosos que el programa hable de formación de gestores de proyectos de  I+D+i.  Si el temario de la formación no evoluciona, el nombre de la formación que adquieren los alumnos debería cambiar a gestores de subvenciones y ayudas de I+D+i, que no es malo, pero conviene llamar a cada cosa por su nombre y evitar así que la empresa se lleve a engaño pensando que incorpora a un gestor de proyectos cuando en su lugar va a disponer de la colaboración de un técnico especializado en ayudas y subvenciones de I+D+i.
  4. Una profesionalización de la formación podría traer consigo, por ejemplo,  la conformación de un master en la universidad que acaparase todas las caras de la gestión de proyectos de I+D, en la que se incluya formación específica sobre la gestión de proyectos, la vigilancia tecnológica, la gestión del conocimiento, la valorización de la I+D, lagestión de empresas de Base Tecnológicas, las infraestructuras científicas, y la gestión de la creatividad, además de las respectivas fuentes de financiación, en las que aparte de incluir las ayudas, subvenciones y los correspondientes consorcios, se incluyan otras posibilidades como la incorporación de inversores en el proyecto. El hecho de que ninguna universidad en Castilla y León oferte ese tipo de titulaciones y que solo se disponga de esta formación en ayudas y subvenciones de Adeuropa conlleva una pérdida de posiciones en la batalla por la mejora de la competitividad de las empresas y por ello en el cambio de modelo productivo.
  5. Otra pregunta interesante, sería conocer si el entramado empresarialde Castilla y León tiene la suficiente capacidad como para absorber la oferta anual que Adeuropa genera con sus 30 expertos en búsqueda de subvenciones, ayudas y financiación de proyectos de I+D+i.  Con esta tercera promoción, que se anuncia, van a ser más de 90 los profesionales que estén en disposición de ejercer esa labor. Quizás con una formación más orientada a la gestión integral de proyectos de I+D+i  las salidas laborales de estos profesionales sean más amplias y no tengan que pasar por la emigración. En este sentido se echa en falta una comunicacióntransparente, por parte de Adeuropa, en la que cifre el porcentaje de alumnos que consolidan un puesto de trabajo en las empresas con las que inician su andadura, o el porcentaje de alumnos que después de esa primera experiencia ha conseguido un puesto de trabajo relacionado en la región.
  6. Esta falta de transparencia informativa y de hermetismo institucional,que aún siendo generalizado en la mayoría de instituciones regionales, se agrava en el caso del Adeuropa, puede ser un factor de desmotivación en la atracción de empresas y empresarios que quieran comenzar su actividad en Castilla y León. La red de gestores, directamente enlazada con los responsables y técnicos del Adeuropa se puede convertir en un canal privilegiado de información a la que solo van a acceder las empresas que incluyan entre sus trabajadores a profesionales formados por, a través de este programa, por Adeuropa. Esa aberración puede ser percibida con mucho recelo por parte de cualquier actor foráneo y cualquiera autóctono que considerase ilusamente que la información es de público acceso en esta región y que las camarillas solo se forman para jugar al mus.

 

A la vista de estas líneas y de las introducidas por David Arias, queda patente la capacidad de mejora que presenta el programa GESTIDI.

 

(Imagen de Andertho Creative Commons vía Flickr)

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