PB130056No son pocas las voces que alertan sobre el estrechamiento que se está manifestando en la estructura de la población en torno a las clases medias haciendo engordar los extremos, es decir aumentando la distancia que existe entre quienes más tienen y los que menos.

Según algunos autores y publicaciones, el modelo de crecimiento y de consumo en las clases medias está cambiando de forma de ser. Expertos economistas y sociólogos vaticinan la aparición de nuevas clases sociales, o al menos de un cambio de las características que rodean a las actuales. Cobra especial interés el análisis de los grupos de renta media actual y de cómo éstos pueden verse desplazados hacia curvas de nivel adquisitivo bajo-medias.

Son muchas las razones que pueden causar este fenómeno entre los cuales destacan cuatro fundamentales íntimamente ligadas y que se retroalimentan entre sí.

Ahogamiento financiero de las familias: El incremento del precio de la vivienda junto con la tendencia alcista de los tipos de interés en la zona euro está generando una situación crítica en las economías familiares que ven como destinan cada vez mayor parte de su renta mensual disponible a la amortización de deuda y devolución de intereses. El primer síntoma es la ralentización del consumo por imposibilidad de mantener el nivel de vida deseado, especialmente en aquellos gastos más prescindibles del ocio.

Disminución de los salarios entre los jóvenes o Mileurismo: La sobreoferta de titulados superiores con niveles avanzados de formación es una de las principales causas por las que se da este fenómeno. Jóvenes (y no tan jóvenes) que cobran durante años salarios en torno a los mil euros. Desgraciadamente no parece ser una tendencia que se vaya a corregir de forma automática. Además el ritmo de producción y costes salariales de otros países más competitivos en precio no anima a los empresarios a mantener una política de recursos humanos diferente.

Aumento de la carga familiar: El alargamiento de esperanza de vida por un lado y la cada vez más tardía emancipación de los hijos por otro hace que haya muchas unidades familiares que deban cuidar a sus mayores en casa a la vez que ayudan a mantener a los hijos sin posibilidad de emancipación. La presión ejercida por hijos y abuelos, merma la calidad de vida -entendiendo como tal la capacidad de consumo y de tiempo libre, afirmación totalmente rebatible- de personas de edades comprendidas entre los 45 y 65 años, precisamente cuando mayor nivel adquisitivo se alcanza.

Aceleración de la sociedad de la información: En un mundo cada vez más digital el uso de las nuevas tecnologías está empezando marcar una diferencia sustancial en cuanto a educación, acceso a cultura y conocimiento e incluso de socialización entre quienes hacen un uso intensivo de las mismas y quienes no. La brecha digital entre clases e incluso entre países es un tema de debate actual.

En todo este proceso la maquinaria de la economía de mercado ha demostrado ser capaz de anticiparse a estos cambios sociológicos que estamos empezando a presenciar. Las empresas han sabido adelantarse al futuro, siempre dos pasos por delante de la propia conciencia social.

Las empresas posicionan sus productos y servicios en un nicho de población que demanda productos más económicos para cubrir sus necesidades no tan básicas. Basta echar un ojo alrededor para observar la proliferación de productos y servicios Low-cost: Coches, telefonía móvil, viajes, ropa, muebles e incluso banca, todos encaminados para cubrir la demanda de una clase モmediaヤ que pierde posiciones en su situación relativa en el モranking socialヤ. Como apuntan algunos autores corremos el peligro que incluso la filosofía del Low Cost pueda llegar a la oferta de servicios públicos afectando directamente al estado de bienestar tal y como lo concebimos ahora.

Si bien el mercado y las fuerzas sociales empujan con fuerza existen algunas posibles recetas que sin tratar de ser remedios universales, su aplicación conjunta puede ayudar a mitigar la polarización económico-social en general, y facilitar a individuos y familias la transición hacia estratos de mayor poder adquisitivo en particular.

El emprendizaje se postula como un elemento central de las economías como vehículo para la generación de riqueza y empleo. Una sociedad que emprende es una sociedad que avanza y por tanto debemos ser capaces de impregnar el espíritu emprendedor y de superación en una sociedad que cada vez desconfía más del trabajo por cuenta ajena como medio de autorrealización.

No obstante hay quien habla de una generación モdormida y conformistaヤ que ante el bienestar heredado de sus padres y capacidad de consumo actual carece de incentivos para emprender y pasar un periodo de incomodidades. Además la acumulación de capital y generación de riqueza no está perfectamente aceptada en el ámbito social en que vivimos, si bien paradójicamente a muchas personas les gustaría gozar de mayor poder adquisitivo.

En cualquier caso, las personas debemos encontrar la manera de anticipar estos anunciados cambios sociales y tomar las riendas de nuestro presente para no tener que salir a la calle para pedir un futuro mejor que nosotros mismos no somos capaces de construir.

Deja un comentario