Mientras algunos de los sectores históricamente más contaminantes como el sector energético o la industria han reducido las emisiones paulatinamente, el sector del transporte es el responsable de más de una cuarta parte de las emisiones de CO2 en Europa, y del 34% en la CAPV y su tendencia continúa en aumento. Además, genera otros importantes impactos como el ruido, la polución, la fragmentación de los hábitats o el sellado del suelo.

Reparto de las emisiones de la CAPV por sectores (Fuente: Gobierno Vasco, 2018)

Desde Europa se ha presentado la “Estrategia de movilidad inteligente y sostenible” junto con un Plan de acción de 82 actuaciones, en línea con los objetivos perseguidos en el Pacto Verde Europeo, para conseguir una reducción del 90% de las emisiones del transporte para 2050, a través de un sistema de transporte inteligente, competitivo, seguro, accesible y asequible. Alcanzando ese objetivo “dejarían de morir 400.000 personas al año de forma prematura por culpa de la mala calidad del aire” señala Frans Timmersman, vicepresidente de la Comisión Europea.

La ambición del objetivo es tal que cuesta imaginar un escenario tan alejado del panorama actual. Recordemos que desde 1990 la tendencia de las emisiones del transporte ha aumentado considerablemente, superando primero a la industria vasca, y después al sector energético (2018). La realidad es que el transporte es un sector muy difícil de descarbonizar dadas las circunstancias actuales, donde los vehículos de combustión como coches, furgonetas y camiones continúan dominando las alternativas de desplazamiento sin dejar espacio a otras formas de movilidad menos contaminantes como los vehículos eléctricos o el transporte público. Con un parque de vehículos privados in crescendo se vislumbra que la mejora de la eficiencia energética de los vehículos no será suficiente para alcanzar las cifras de reducción que se plantean desde Europa.

Evolución sectorial de las emisiones directas y totales de GEI de la CAPV (Fuente: Gobierno Vasco, 2018)

Confeccionar las piezas del puzzle necesarias para armar un modelo de transporte descarbonizado era un desafío para todos que Europa parece haber resuelto y recogido en esta nueva Estrategia. Mediante un conjunto de medidas en torno a la electrificación, aumento en el uso de los trenes y combustibles renovables para la movilidad de mercancías, mejora de la movilidad interurbana a través del tráfico ferroviario de alta velocidad e infraestructura ciclista, junto con nuevos incentivos y precios sobre el carbono que reflejen el valor real de la movilidad, apoyado todo ello en una serie de acciones de impulso a la innovación a través de la apuesta por la inteligencia artificial.

Con esta estrategia Europa presenta su compromiso y plantea una importante revolución del sector ya que persigue incidir en todas las formas de movilidad para alcanzar los siguientes hitos:

Para 2030:

  • Al menos 30 millones de coches de cero emisiones estarán en funcionamiento en las carreteras europeas
  • 100 ciudades europeas serán climáticamente neutrales.
  • El tráfico ferroviario de alta velocidad se duplicará en toda Europa
  • Los viajes colectivos programados para viajes de menos de 500 km deben ser neutros en carbono.
  • La movilidad automatizada se implementará a gran escala.
  • Los buques marinos de emisión cero estarán listos para el mercado

Para 2035:

  • Los aviones grandes de cero emisiones estarán listos para el mercado

Para 2050:

  • Casi todos los automóviles, camionetas, autobuses, así como los vehículos pesados nuevos, tendrán cero emisiones.
  • El tráfico de mercancías por ferrocarril se duplicará.
  • Una Red Transeuropea de Transporte (RTE-T) multimodal y plenamente operativa para un transporte sostenible e inteligente con conectividad de alta velocidad.

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