holidaysEs muy difícil que una sola persona, un solo proyecto o una sola idea puedan cambiar una sociedad, una región, un país. Pero cuando toda la sociedad comparte un mismo sueño, este sueño se torna reto colectivo y el empuje conjunto lo puede hacer alcanzable. En España hemos conseguido hacer realidad nuestro sueño colectivo. Pero, ¿y si ese sueño no fuera sino una pesadilla?

¿Cuál era este sueño colectivo? Nuestros mayores soñaban un lugar sereno, sin cambios. Los jóvenes con un trabajo estable y un lugar donde echar raíces; muchos soñaban y sueñan con ser funcionarios. Los políticos soñaban con un país que “iba bien” aunque sólo fuera a costa de ladrillo, sol y playa. Los empresarios soñaban con negocios tradicionales y de poco riesgo; con ladrillos y compra-venta. La Universidad se soñaba cono atalaya de perenne pensamiento, ajena a los problemas de sociedad y empresa.  Y claro, un buen número de españoles soñaban con ganar el mundial.

En el 2010 el sueño colectivo se hizo realidad. No sólo hemos ganado el mundial. Nuestros jubilados tienen tranquilidad, y muchos de nuestros jóvenes son funcionarios. La Universidad mantiene poquísimo contacto con la realidad. Los empresarios se han hecho millonarios con el ladrillo.

El sueño sin embargo ha sido el de unos pocos. Ha dejado fuera  a los más de cuatro millones de parados, y a los miles de españoles por debajo del umbral de la pobreza relativa. A miles de empresas que han cerrado la verja y a millones de futuros jóvenes que quizá tengan que emigrar. El sueño de esta sociedad era demasiado cómodo y conformista, insostenible y egoísta. Un cielo azul con horizonte nublado; una sociedad que no pensaba en próximas generaciones.

La sociedad española de los últimos veinte años no ha hecho los deberes. Nos han faltado emprendedores y sólidos empresarios; sufridos trabajadores y visionarios inversores. Nos ha faltado asumir algo de riesgo y de aventura. Hemos construido un bonito sueño, pero pasajero, y en el que sólo caben unos pocos. Un castillo de arena que la crisis puede borrar por completo…

Se empiezan a ver sin embargo signos de cierta consciencia de la necesidad de cambio. Se habla sobre el cambio de modelo productivo, sobre la ciencia y la innovación, sobre otro modo de avanzar. Hay muchas cosas por cambiar: nuestra manera de trabajar, la forma de nuestras empresas y nuestra relación con el mundo; nuestra universidad, nuestros investigadores, la movilidad y formación de nuestros jóvenes. Aprovechemos las vacaciones para crear un nuevo sueño colectivo de prosperidad y valores renovados. Quiero pensar que seremos capaces de realizar estos cambios, si somos capaces de soñar.

El tiempo de vacaciones es ideal para soñar. Felices vacaciones.

 

Imagen Creative Commons en Flickr de Felipe Gabaldon

Deja un comentario