2518544373_cbd0b48bd3_bJoel Kotkin publicaba esta semana un artículo muy interesante. El titular, Who´s racist now?suena a dulce venganza, como a resentimiento de que desde Europa se entiende injustamente a Estados Unidos. Básicamente, el autor se rebela contra la tradicional visión desde la vieja Europa del carácter conservador y cercano al racismo de Estados Unidos, y recuerda la repercusión que las leyes de control de la inmigración ilegal en la frontera mexicana tuvieron en los medios europeos. Pero, como si guardara una sensación de desprecio desde este lado del Atlántico, aprovecha -y creo que con toda la razón- para arremeter ahora contra esa Europa bienpensante frente a las “maldades” de Estados Unidos y que, sin embargo, ha permitido una escalada de los discursos anti-inmigración y el aumento de la representación política de la extrema derecha. Francia con su archivo secreto de minorías étnicas no sedentarias, su rechazo a incluir a Rumanía en el espacio Schengen y laexpulsión de gitanos rumanos (con el beneplácito final de la comisión Europea), el reconocimiento del fracaso del multiculturalismo en Alemania, el sonrojante episodio de Badalona o la ceremonia de la confusión malintencionada sobre el uso de la sanidad pública por los inmigrantes enEspaña, el ascenso de la extrema derecha en Holanda Suecia… Una escalada histérica.

Aunque con Kotkin no coincido frecuentemente, sí creo que tiene mucho peso lo que dice. Tanto nos hemos ocupado del sheriff Arpaio, la caza a los sin papeles en Arizona o al florecimiento de nuevas leyes estatales de inmigración en Estados Unidos, que no somos capaces de preocuparnos del germen que se está incubando en la ilustrada, vieja y decente Europa de la libre circulación. Quizá desde este lado del Atlántico sigue pesando la historia de esclavitud y de segregación racial en Estados Unidos mientras Europa se enorgullecía de ser un territorio de libertades. Pero eso ya pasó. Estados Unidos ha sabido convivir siempre con la inmigración pero es Europa la que ahora se enfrenta a sus contradicciones.

El artículo de Kotkin artículo termina con una frase para la reflexión:

Of course the U.S. still has its bigoted Islamophobes, just as it has its own small cadre of vicious Islamists. One law of history appears to be that morons will be morons. But America’s culture seems strong enough to resist the anti-immigrant hysteria emerging throughout Europe. This is one case where la difference between America and Europe may prove a very good thing indeed.

¿Está preparada la cultura europea para resistir la histeria anti-inmigración? Si la histeria corroe tanto a Estados Unidos como a Europa, la clave está en ver quién tendrá los resortes suficientes para luchar contra ella.

Foto de Juan José Figueroa en Flickr bajo licencia Attribution-NonCommercial 2.0 Generic

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