3336674247_cc9f4f9b52La estrategia de Lisboa para hacer de Europa la Economía más avanzada del mundo en la Sociedad del Conocimiento, y el objetivo de Barcelona de alcanzar un 3% de gasto de I+D sobre PIB para 2010 fijado por el Consejo Europeo en Barcelona está cada vez más lejos de cumplirse.

La estrategia de Lisboa para hacer de Europa la Economía más avanzada del mundo en la Sociedad del Conocimiento, y el objetivo de Barcelona de alcanzar un 3% de gasto de I+D sobre PIB para 2010 fijado por el Consejo Europeo en Barcelona está cada vez más lejos de cumplirse.

La reciente publicación por parte de la Dirección General de Investigación de la Comisión Europea del documento モKey Figures 2005 On Science, Technology and Innovation Towards a European Knoledge Areaヤ abre serias dudas sobre el compromiso real de las economías europeas con la ciencia y la tecnología como motores del desarrollo sostenible.

La cifra del año 2003, la más reciente disponible nos dice que Europa invierte en I+D el 1,93% de su PIB, lo que sigue estando muy lejos del 2,59% de la intensidad de inversión realizada por la economía americana que supone un 34% más que en Europa, y del 3,15 de la japonesa que es un 63,2% más elevada que la europea.

Con estas cifras y manteniendo la tendencia actual de crecimiento, en 2010 se llegaría a una intensidad inversora del 2,20% que no alcanzaría ni siquiera las cifras actuales de la economía americana y que serían sobrepasadas por países como China que están experimentando sorprendentes crecimientos del 10% anuales. Quizás el problema más serio se encuentra en que algunos de los países más intensivos en I+D y los motores europeos en este campo, como Finlandia, Dinamarca, Alemania y Reino Unido están desacelerando sus ritmos de crecimiento acercándose a la media europea. Si esta tendencia no cambia en los próximos años, la estrategia de Lisboa será uno más de los cantos de sirena de la Unión Europea que, con buena voluntad, propone objetivos y caminos que los países miembros no están dispuestos a cumplir.

En el caso de la Economía Vasca, la pronta y esperada aprobación del Plan de Ciencia, Tecnología y Sociedad será una magnífica oportunidad para conocer la apuesta real de la Administración Pública Vasca con la ciencia y la tecnología y con el decálogo estratégico que ya se presentó en el libro Blanco del Sistema Vasco de Innovación en el Horizonte del 2010.

 

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