Ayer se hacía público por el Gobierno Vasco la Huella Ecológica de Eusakdi. Informe que ha contado con la asistencia técnica de NAIDER siguiendo los estándares de cálculo internacionales. De este informe se puede concluir que, a pesar de ciertos avances, Euskadi sigue siendo un territorio deudor. El consumo de la población vasca, así como su sistema económico y de desarrollo están asentados en un modelo insostenible. En Euskadi superamos en 2,65 su biocapacidad, es decir utilizamos casi tres veces más recursos de los que dispone en su territorio. Si repartimos las hectáreas de superficie biológicamente productivas para satisfacer las necesidades de consumo entre toda la población del planeta, cada persona deberíamos gozar de 1,63 hectáreas. Los y las vascas usamos 4,32 de media cada persona.

Como otros muchos países estamos tomando prestados la capacidad productiva de otros territorios y de otros tiempos, endeudándonos a otros pueblos y generaciones futuras. Es por ello por lo que este informe tiene que ser un primer paso para poner sobre la mesa la urgente necesidad de transitar a otro modo de vida que reduzca la necesidad de tomar otros territorios para satisfacer necesidades locales y actuales.

La única manera de convertir esta situación es reduciendo el consumo de energía y materiales actuales. Ya que supone el 50% de la huella. Para ello reconvertir el sistema energético hacia uno más eficiente y con procedencia renovable se presenta imprescindible. De igual manera la recirculación de los materiales consumidos junto con una reducción en la demanda permitirá transitar hacia un modelo de economía circular que reducirá nuestra huella ecológica.

La mejora de la gestión del sector alimentario también es necesaria, donde el desperdicio de productos se reduzca, así como la sobreproducción. Esto junto con una producción y distribución más localizada permitirá reducir aspectos de la huella relacionados con los cultivos (17%), la pesca (14%) o los pastos (6%). Otro 10% del total de la huella corresponde a la industria forestal y un 1% a la artificialización del suelo. Centrar esfuerzos en reducir el consumo de madera, así como mejorar las políticas forestales permitirán reducir la huella en este ámbito. Por último, revertir la política urbanística de las últimas décadas y dejar de cubrir terrenos permeables con nuevas construcciones permitirá que la huella ambiental no se incremente en los próximos años.

En definitiva, el Gobierno Vasco ha presentado un informe que evidencia la necesidad de realizar cambios en varios ámbitos de la sociedad vasca para alcanzar cotas más altas de sostenibilidad y equilibrio territorial a escala global.

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Aitor Mingo Bilbao

MSc en Ciudades y Sostenibilidad

NAIDER

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