El PIB es como el velocímetro: te indica si la economía va rápido o despacio, pero no te muestra si vas por el camino correcto, o si el depósito del coche se está quedando sin gasolina. En la búsqueda de formas de medir el progreso económico alternativas al PIB – que incorporen también la contribución a un desarrollo humano sostenible, justo y equitativo –, la Coordinadora de ONG para el desarrollo ha construido junto con REEDES el Índice de Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible (ICPDS).

El Índice incorpora así el análisis de las políticas que contribuyen positiva y negativamente al desarrollo sostenible, no solo a nivel del propio país, sino también en terceros países y a nivel de todo el planeta. Para todo ello, el índice evalúa a cada país en 19 políticas públicas que se concretan en 57 indicadores. Los 57 indicadores se agrupan, a su vez, en cinco componentes: social, ambiental, económico, global y productivo.

El Informe de 2019 evalúa a 148 países. El país que ocupa el primer puesto es Dinamarca, con 79,02 puntos sobre 100, mientras que en último lugar aparece la India, con 26,76 puntos. España se encuentra en el mas que respetable puesto número 8, flaqueando en aspectos económico-sociales como la alta tasa de desempleo, y bajando hasta el puesto 80 si se considera tan solo el componente ambiental.

No obstante, el informe concluye que los 8 primeros clasificados no sirven como modelos de desarrollo extensibles a terceros países por su alta huella ecológica. La muestra más clara de esta contradicción es Noruega, que si bien se clasifica en 4º lugar en el ránking por su altísimo desempeño económico, social, global y productivo,  provoca un grave coste ecológico al planeta por exportar petróleo y gas natural al mundo.

Deja un comentario