la revolución del campo siciliano

Los agricultores de Sicilia están volviendo a cultivar los “granos antiguos”, las semillas de cereales locales, mediante los métodos tradicionales y la sabiduría agrícola ancestral de la isla. Con ello, según recoge el diario La Repubblica, están volviendo a reconstruir el paisaje y a recuperar la biodiversidad del campo siciliano, frente a las técnicas de monocultivo de las multinacionales, que buscan la uniformidad y el estándar por encima de la calidad.

 

Oficialmente son 500 hectáreas las que se han pasado a la agricultura ancestral, pero se habla de 3.000. Desde la organización Simenza, que reúne a más de 70 agricultores y espera sumar a 100 más, explican que la diversidad y la mezcla de distintas semillas en un mismo campo de cultivo inicia una selección natural participativa que fortalece los cereales, sin necesidad de recurrir a productos químicos, como ocurre en los monocultivos. Sólo es necesario tener algo más de paciencia; en unos pocos ciclos de recogida y siembra la producción desarrolla todo su potencial, gracias a la asociación entre distintos granos que colaboran entre sí para adaptarse a las condiciones ambientales y a la composición del suelo de la zona.

 

La iniciativa está recuperando la biodiversidad de Sicilia y reactivando la economía de la zona, y forma parte de un movimiento para proveer alimentos sanos y nutritivos que no están alterados por la química. Sin embargo, no faltan los obstáculos, las leyes y acuerdos internacionales favorecen a las multinacionales: un puñado de ellas controla casi el 60% , y en muchos casos, el intercambio de semillas entre productores está prohibido.

 

 

 

 

 

 

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