La revista Foreign Policy ha publicado su número correspondiente a los meses de septiembre y octubre y lo ha dedicado al galopante proceso de urbanización a nivel global, un tema al que le hemos dedicado espacio en este blog. El número incluye una nueva edición del Global Cities Index, que trata de medir la posición de diferentes centros urbanos en los flujos de la globalización económica. Sóloun ranking más, sólo una forma más de mirar lo que pasa en las ciudades. Me quedo con las fotos sobre todo, pero también se puede acceder al listado completo de las 65 ciudades incluidas en el trabajo, en el que sigue destacándose el impulso asático.

Más interesante es el artículo de Parag Khanna, autor del libro El segundo mundo. Imperios e influencia en el nuevo orden mundial, del que nos ocupamos hace un tiempo para plantear la hipótesis de que Asia Central podría acoger las Dubai de los próximos años. Aquel libro es una mirada completa a los puntos grises del mundo, aquellos lugares del mundo que se van colando entre los intersticios de los grandes poderes, entre inestabilidades y fenómenos desconocidos. Uno de esos fenómenos desconocidos es la rapidez del proceso de urbanización mundial al que asistimos, un hecho que el autor apenas lo mencionaba su libro sólo de pasada al hablar del caso chino y, sin embargo, es un aspecto fundamental para entender el nuevo orden económico internacional. Parece que con el artículo que publica ahora en Foreign Policy (Beyond city limits) el autor ha encontrado la oportunidad de fijarse en el tema y creo que lo hace de forma acertada al resumir en unos pocos párrafos lo que está pasando, las dimensiones del fenómeno, dónde están los nuevos espacios de expansión urbana y, sobre todo, cómo afecta a la configuración de los nuevos flujos económicos y la emergencias de nuevos áreas de oportunidad para el desarrollo tecnológico, señalando además algunos de los problemas que esta urbanización acelerada está generando aunque, en este punto, creo que el artículo es demasiado escaso. De cualquier modo, merece la pena leerlo.
El siguiente artículo es un clásico de la crítica urbana de los últimos tiempos. Joel Kotkin trata de desmitificar el poder de los centros urbanos en su artículo Urban Legends, en el que apela a los periferias urbanas como la verdadera respuesta a los problemas de la vida urbana. Y es que en Estados Unidos está hbiendo en los últimos meses un interesante debate sobre si la redensificación de las ciudades es la respuesta a la crisis económica que, entre otras cosas, está vaciando grandes centros urbanos industriales como Detroit, debate en el cual Kotkin se sitúa como acérrimo defensor de los valores del modelo de suburbanización típicamente americano. Según Kotkin, se habría creado un estado de opinión -cercano a la conspiración- favorable a abrir una guerra contra los suburbios urbanos (The war against suburbia) y se ha erigido en valedor del modelo tradicional de ocupación de suelo junto a un compañero suyo,Wendell Cox, autor del libro de clarificador título, War on the Dream: How Anti-Sprawl Policy Threatens the Quality of Life. Por supuesto, en este debate la otra moneda la encarna el omnipresente Richard Florida, quien, con su nuevo libro, The great reset, plantea la necesidad de la vuelta a los centros urbanos para conseguir ciudades dinámicas que sean capaces de convertirse en resortes para la recuperación económica. Ambos, Florida y Kotkin, han tenido siempre sus pequeñas batallas particulares.
Siguiendo con Foreign Policy, la revista incluye otro artículo, Chicago on the Yangtze, que presenta con un llamativo titular la ciudad de Chongqing, la ciudad que crece tan rápido que las autoridades y los cartógafos están siempre desfasados, un buen ejemplo de lo que está sucediendo en China sin apenas enterarnos.
Don’t Try This at Home es otro de los artículos que merece la pena leer. El (otra vez) llamativo titular esconde una revisión de las raíces sobre las que descansa Silicon Valley y cómo este modelo no puede repetirse de forma mimética de una manera planificada:
Six years ago, I wrote a book about the origins of Silicon Valley. Ever since, international investors, foreign officials, and urban planners from multiple continents have been asking me for advice on how to re-create the magic at home. I’ve met with officials from Bangalore, Barcelona, Chennai, Dublin, Fukuoka, Helsinki, Shenzhen, Stockholm, and many American cities as well. They all want to know the same thing: How did the Valley do it? And how can we duplicate its success? 
Unfortunately, there are a lot of wrong ways to go about building the next Silicon Valley. High-profile visitors like Russian President Dmitry Medvedev frequently make the rounds of the glass-clad, high-tech headquarters of Google, Apple, and others in suburban Santa Clara Valley, the region south of San Francisco that put the “Valley” in Silicon Valley. They take in the sprawling Northern California aesthetic, exclusive subdivisions, and well-manicured lawns; talk to young engineers working in research parks; and convene earnest round tables with the big brains at Stanford University. They examine the latest iPhones and open Twitter accounts, to great public fanfare. They announce, “OK, we’re going to go back and make one of those.” If only it were that easy. 
El artículo, en realidad, aparte de decir una obviedad sobre la imposibilidad de repetir el modelo, tiene más interés como análisis del surgimiento de Silicon Valley como un poder económico. Entre otras cosas, la autora subraya que, frente a la tradicional visión de que la fuerza creativa de tantos emprendedores de garaje surgió por generación espontánea, se trata de un caso de amplia inversión económica pública
Por último, otro de los artículos destacables es el dedicado a exponer algunos gráficos con datos de la expansión urbana a nivel mundial.

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