Las dificultades de alcanzar acuerdos entre todos los países del mundo nos conducen a una deriva peligrosa causada por las emisiones y el calentamiento del planeta. Las vicisitudes políticas, las tensiones entre gobiernos y los acuerdos comerciales ralentizan la toma de decisiones relativas a la Emergencia Climática. Tampoco existe un liderazgo capaz de aunar los estados en torno a un mundialismo que traccione el cambio. Esta situación se teatralizaba en las intervenciones de los responsables políticos en la pasada COP 25, donde no se percibía ninguna responsabilidad por haber aumentado ya 1,1ºC la temperatura mundial.

Este hecho contrasta con los gobiernos locales, quienes están demostrando una mayor determinación a la hora de adoptar medidas de mitigación y adaptación al Cambio Climático. Es en los entornos urbanos donde la acción climática es más necesaria ya que, aunque las ciudades ocupen cerca del 2% del territorio, estas emiten alrededor del 80% de las emisiones mundiales de CO2. El incremento exponencial de la población urbana agrava esta situación con hábitos de consumo cada vez más demandantes de energía y recursos que aumenta la contaminación global año a año.

Mientras los países se muestran a veces maniatados en la acción climática, las ciudades sufren las inclemencias del clima y los estragos de la contaminación en la salud de la población. Los asentamientos urbanos saben que deben actuar con presteza para paliar el Cambio Climático y mejorar el estado de los parámetros ambientales. Cuentan para ello con una mayor cercanía al sentir de la población y disponen de las armas para influir con sus competencias sobre la gestión de residuos, la movilidad, la planificación y ordenamiento urbano, entre otras cuestiones de gran capacidad para acelerar la transición ecológica. También la contratación verde (que consiste en introducir criterios que vayan en sintonía con el medio ambiente como contratar energía de origen renovable) juega un importante papel como instrumento capaz de traccionar la transformación de la ciudad hacia entornos hipocarbónicos respetuosos con el medio ambiente.

La inacción de los países a nivel mundial por la emergencia climática pone en el punto de mira la acción local. Es la hora de que los gobiernos locales asuman el protagonismo y comiencen a implementar políticas de calado que se basen en el respeto al medio ambiente y contagien el compromiso por el clima en su zona de influencia territorial. La batalla por el medio ambiente se luchará en las ciudades. Es la hora de las ciudades.

JUAN IGLESIAS
Urbanista Ambiental

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