La tendencia europea a mejorar sus procesos productivos y a deslocalizar los más intensivos en uso de materiales y recursos se traducen en unos mejores indicadores de productividad material. Sin embargo, algunos países del continente siguen generando una huella material muy significativa de forma indirecta a través del consumo.

Suiza y Holanda son dos casos de éxito. Lideran el ranking de países con mejores índices de productividad material (en concreto, por cada unidad de material empleado, son capaces de generar 6,4$ y 6,2$ de PIB respectivamente) y, además, sus consumos de materiales per cápita se encuentran por debajo de las medias globales.

Otros países que han logrado indicadores de productividad material también muy destacables en el contexto internacional (explicado en gran medida por la evolución hacia una economía centrada en los servicios), no son capaces de reducir su huella material per capita si no todo lo contrario. Dentro de la Unión Europea destacan Irlanda, Luxemburgo y Austria, con consumos de material per capita que rondan las 19-25 toneladas. Cifras que prácticamente duplican el consumo material medio global. España muestra el séptimo mejor indicador de productividad (4,2) del mundo y su consumo material per cápita (9,2) se mantiene por debajo de la media europea y global.

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