2799537787_e143272e8fLa Bahía de Pasaia pide a gritos y desde hace años un proceso de regeneración que dote de espacios y equipamientos públicos avanzados a una población que ha vivido con las importantes servidumbres que implica la actividad de un puerto de mercancías. No hace falta ser un sofisticado urbanista para imaginar las infinitas posibilidades de la zona como residencia de calidad, para actividades culturales y de ocio ligados al mar y, cómo no, para la ubicación de nuevas y avanzadas actividades económico-empresariales competitivas en la nueva sociedad del conocimiento.

La regeneración de la Bahía de Pasaia es una de las mejores oportunidades -por no decir la mejor- que tiene y va a tener Gipuzkoa para dar un verdadero cambio cualitativo y cuantitativo a su Territorio, pero creo que tanto los guipuzcoanos, como los vascos en general cometeremos un gran error si para revitalizar la Bahía construimos un Puerto Exterior. Seguro que con esfuerzos financieros de todo tipo e invirtiendo parte de las plusvalías en la nueva infraestructura, ésta puede ser viable económicamente, pero el coste de oportunidad de la operación será  enorme para todos y en todos los sentidos.

Si queremos que Guipúzcoa ocupe una posición privilegiada en la sociedad del conocimiento tenemos que invertir los recursos en potenciar al máximo nuestro tejido productivo, impulsar las nuevas empresas y emprendedores y desarrollar un territorio atractivo y con gran calidad de vida para mantener en el Territorio a las personas que son nuestro principal activo. No podemos desperdiciar nuestros recursos en infraestructuras obsoletas que realmente no necesitamos. Sí, efectivamente no lo necesitamos porque a pocos kilómetros está el de Bilbao que dispone de capacidad suficiente para recibir los tráficos de Pasaia con garantías, efectividad y dando un buen servicio a los cargadores que lo necesitan.

Finalmente, pero no menos importante que los argumentos anteriores, la construcción del Puerto Exterior en cualquiera de sus variantes tendrá un gran impacto ambiental en la zona (en algunas variantes y dependiendo de cómo sea el proyecto, inadmisibles) que no podemos ni debemos permitirnos para realizar una obra que no necesitamos.

Dejemos de lado razonamientos provincianos y vulgares, y atrevámonos con un proyecto innovador y de futuro que regenere y revitalice la Bahía de Pasaia, aprovechando las capacidades del puerto de Bilbao. Servirá como importante punto de inflexión para nuestro modelo de desarrollo y las generaciones futuras nos lo agradecerán sin duda.

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