10/12/2019: NOVENA JORNADA DE LA COP25

La semana avanza y cada vez hay más presión por conocer cuáles son los acuerdos y ver cómo los diferentes hilos se van atando y cuales quedan sin atar.

Sociedad civil, movimientos indígenas y activistas por el clima ven que la semana avanza y de momento no se han resuelto las grandes incógnitas. Los grupos de presión son muchos a puerta cerrada, por ello estos grupos que sí han entrado en la zona azul pero que no tienen acceso a las salas cerradas de negociaciones han incrementado su actividad. Los pasillos de la zona azul son un hervidero de actividades donde se encuentran ministros/as, activistas, prensa, observadores de organizaciones internacionales, miembros de ONGs de todo el mundo, delegaciones oficiales, indígenas y trabajadores de la cumbre.

Entre ese incesante ir y venir de gentes de todo el mundo podemos ver danzas indonesias, música tradicional polinésica, reuniones informales de grupos financieros, entrevistas  improvisadas en cualquier esquina, gente reunida comiendo o simplemente charlando. También se puede ver periodistas sentados en el suelo escribiendo crónicas y niños, jóvenes y adultos caminando de un pabellón a otro y entrando y saliendo de las distintas salas de reuniones y pabellones temáticos de los distintos países.

Asimismo se nota por los pasillos de la COP25 que las posiciones enfrentadas empiezan a surgir. Hemos sido testigos in extremis como un grupo de indígenas peruanos conseguían concretar una cita para negociar su situación con la Ministra de Medio Ambiente del país andino. Cada vez se hacen sentir más presentes a los miembros de grupos ecologistas y participantes concienciados empujando por mayor ambición, presionando a políticos y denunciando la presencia de ciertos empresarios.

La sociedad civil también está presente en la zona verde y se muestra crítica con el discurso oficial, las buenas palabras de políticos y gobernantes no siempre convencen por no estar siempre acompañadas de acciones ejemplarizantes. Temas como la geoingeniería y las críticas al mercado de carbono suenan cada vez más fuerte en los foros no oficiales. En las calles la presión también se empieza a escalar, la carretera de entrada se está bloqueando día sí y día también, impidiendo el acceso a la cumbre.

Y lo cierto es que el discurso oficial de diplomáticos y ministros también va en la línea de ser más ambiciosos en las reducciones, de dar relevancia al discurso de los jóvenes a nivel global y de llevar a cabo una transición justa acelerada e impactante. Indígenas, países del sur global, naciones insulares y las mujeres son reconocidos como los agentes que más sufren las consecuencias del cambio climático. Esperemos que los acuerdos también reflejen lo que se recoge estos discursos. De momento las medidas de compensación de carbono siguen poniendo en peligro los territorios indígenas, las emisiones siguen aumentando como crecen los océanos amenazando la vida en el pacífico, las mujeres siguen enfrentándose a las peores consecuencias del cambio climático y el futuro de los jóvenes sigue sin estar asegurado.

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