Imagen1El viernes participé en el G+20. Más concretamente en la fase II del proceso de diagnóstico estratégico de Gipuzkoa. Es un foro impulsado por la Diputación con el objetivo de diseñar el futuro del territorio. En él intervinieron tres magníficos conferenciantes. Comentaré en concreto sobre la intervención de Riccardo Crescenzi del London School of Economics, amigo de Alessandra, mi compañera de trabajo, quien mostraba algunos resultados empíricos que me parecieron realmente interesantes…

Su ponencia se titulaba Competitividad Regional de las Regiones en la UE, y mostraba la relación de las palabras más placativas: Inversión en Infraestructura e Inversión en I+D con el Desarrollo Regional (medido en crecimiento económico en términos del PIB).

En cuanto a la Infraestructura, una vez superado un mínimo en un país, no está clara la relación entre la inversión en infraestructura y el desarrollo de una región. Bien recuerdo las discusiones sobre si el AVE tiene un impacto positivo para una ciudad como Córdoba o no. Es decir, ¿contribuye a que se instalen empresas o, al contrario, a que se centralicen aún más las operaciones en Sevilla o Madrid? Pues bueno, lo temíamos y Riccardo lo confirma: depende. Depende del timing y de que las inversiones en infraestructura vengan en un paquete más amplio y coordinadas con otras actuaciones en innovación, desarrollo de capacidades y apoyo a la creación de empresas.

Por otro lado, la inversión en I+D por sí sola parece que tampoco garantiza un impacto en la economía. El impacto es asegurado por una serie de filtros sociales, así los llamaba, una serie de elementos que hacen que esta inversión se traslade en innovación y actividad económica. Estos son entre otros: creatividad, talento, espíritu emprendedor, organización, colaboración, atractivo de la región y la capacidad de retener a los jóvenes talentos. Contrastando la inversión en I+D y los filtros sociales en Euskadi con otras regiones de la UE – no se desglosa Guipuzkoa-, se podía contrastar que Euskadi ya tiene aquellos filtros difíciles de construir y que el aspecto que más cojeaba para llegar a una situación óptima es el nivel de la inversión en I+D. Es decir, el Txakoli ya actúa como buen Filtro Social, ¡es la hora de aunar esfuerzos y aumentar la inversión en I+D!