basureRojoEl pasado 22 de Noviembre se conmemoró el 25º aniversario del denominado モDecreto de Tutelaヤ de los Centros Tecnológicos, que marcó el punto de arranque de una política continua de apoyo al desarrollo tecnológico del País Vasco.

A comienzos de los 80, la administración vasca y el mundo empresarial, compartiendo un mismo discurso y un mismo compromiso, apostaron por levantar en nuestro país instituciones de conocimiento orientadas a generar y, sobre todo, a aplicar y transferir tecnologías y competencias técnicas al diezmado tejido empresarial de aquella época.

Y lo que en su momento fueron sueños, comenzaron a convertirse en realidades y hoy observamos los frutos de aquel empeño conjunto. Con permiso de los demás y, en especial, de la Universidad, el mayor exponente de este cambio es el conjunto de centros tecnológicos, que son una referencia clara en el resto del Estado y tienen una presencia muy significativa en Europa. Es verdad que su esfuerzo por adelantarse a su tiempo y construir capacidades tecnológicas de primer nivel ha podido hacer que se alejaran del grueso de la industria vasca del momento y su sofisticación no ha sido siempre bien valorada ni entendida por todos. Y también es cierto que no todo funciona con la eficiencia deseada. Pero lo que es evidente es que, en su conjunto constituyen, hoy día, una realidad extraordinaria y altamente positiva para la construcción de la economía del conocimiento en Euskadi.

Pero el reto de ser competitivos es un proceso continuo que ha de renovar sus cimientos todos los días. Y esto también aplica, lógicamente, a los centros tecnológicos vascos. Así lo supieron ver hace unos años sus gestores cuando vio la luz el proyecto de aglutinar, en torno a dos estructuras de coordinación de mayor alcance, a unos centros que hasta entonces operaban de forma aislada y que, en la era de la globalización, podían ver comprometida su competitividad a nivel internacional y su propio papel como generadores de valor en la empresa vasca. Se crearon así dos grandes alianzas estratégicas: TECNALIA e IK4 que tomaron como referencia para su propia concepción experiencias de éxito en otros países europeos que habían sabido ver antes la conveniencia de aunar masas críticas y capacidades para avanzar.

Entre las dos engloban al grueso de los centros tecnológicos y sectoriales del país. Cada uno de ellos venía con su propia historia, su propia cultura y también su propia adscripción societaria. Algunos estaban vinculados a una base amplia de empresas mientras que otros tenían una clara vinculación a organizaciones, empresas y agentes muy concretos. Si bien el modelo concebido para las dos corporaciones era común, la estrategia desarrollada por cada una ha sido muy diferente con objeto, precisamente, de conciliar las distintas sensibilidades. Así, TECNALIA ha apostado por un proceso de integración multilateral más profundo mientras que los agentes aliados en torno a IK4 han visto en esta plataforma una oportunidad para coordinar esfuerzos y responder a los grandes retos del momento. En cualquier caso, ambas corporaciones han conseguido la virtualidad de configurarse en espacios de encuentro de agentes con intereses comunes que han visto en ellas una forma de establecer relaciones comerciales sin necesidad de sacrificar especialmente su capacidad de decisión.

Es claro que quienes mejor conocen la realidad de los centros y de las alianzas tecnológicas que los arropan son sus propios propietarios y gestores y es a ellos, junto al que es en muchos de los casos su principal socio financiero, el Gobierno Vasco, a quienes corresponde orientar su propio devenir. Las empresas y agentes externos que nos movemos a su alrededor tenemos una visión seguramente mucho más parcial e incompleta y nuestro análisis ha de ser comprendido sólo desde esa preocupación e interés por avanzar en la consolidación en Euskadi de un tejido tecnológico en la vanguardia de Europa como mecanismo eficaz para que nuestra economía dé el salto que le falta hacia las posiciones más elevadas de la escalera del conocimiento. El esfuerzo financiero que realiza la sociedad vasca es, además, muy notable y todos deseamos la plena eficacia de su utilización.

Con TECNALIA, se ha iniciado la conformación de una especia de holding tecnológico en el que la estrategia del conjunto de centros asociados comienza poco a poco a ser marcada desde la dirección corporativa.

Los impulsores de este proceso (el Gobierno y las empresas asociadas a los distintos agentes) han percibido la conveniencia de contar con una masa crítica suficiente para competir en Europa y en el resto del mundo y para ello han comenzado a integrar sus capacidades, a orientar de forma conjunta sus ámbitos de especialización y a proyectarse en el exterior (y en el mercado empresarial) como una única organización solvente y dimensionada donde crecimiento ya no significa duplicidad de capacidades y competencias sino especialización en tecnologías competitivas y apertura de nuevos mercados.

Es este un proceso largo al que algunos vemos que podrían ir incorporándose otros centros que comparten filosofía y modelo de financiación de forma que se fuera configurando un holding de referencia cuya capacidad permitiera acelerar el proceso de transformación de la economía vasca. Un holding concebido no sólo para dar servicio a las empresas vascas sino también para participar en grandes proyectos transnacionales de desarrollo empresarial como fórmula para posicionar Euskadi y hacer marca país. Contar en Euskadi con una multinacional del conocimiento es la mejor tarjeta de visita para inversores, talentos y empresarios en busca de acomodo en el espacio global (amén de ser el mejor instrumento con el que pueden contar los grupos empresariales vascos para desarrollar sus grandes proyectos de I+D). La opción de acelerar e impulsar todo el proceso de integración iniciado la observamos algunos analistas como algo especialmente interesante y animamos a sus gestores a avanzar rápidamente por ese camino. Los mimbres están puestos y la voluntad de todos parece que va en esa misma dirección. Ojalá que además de imparable, esa integración sea real en el menor plazo.

De forma complementaria, hay retos de país que sólo pueden ser abordados coordinando de forma eficaz todas las capacidades científico-tecnológicas existentes. Esto lo ha sabido ver muy bien IK4 y los centros en torno a ella aliados han dibujado un marco de colaboración muy eficaz y que, de nuevo desde una perspectiva externa, bien parece que podría ir ampliándose al resto de agentes tecnológicos.

Competir de forma aislada en el mercado global del conocimiento se va a hacer cada vez más difícil y es importante seguir consolidando los esquemas de colaboración estratégica iniciados durante estos últimos años y, por supuesto, ampliarlos a otros agentes, máxime si estos otros agentes comparecen, como veíamos con TECNALIA, con una voz fuerte y única. Coordinar los esfuerzos de todos es muy importante para el país y la alineación con la política de ciencia y tecnología del gobierno no es sólo crítica para algunas cuestiones sino también obligatoria por cuanto que es un importante inversor de todos esos agentes.

Concluyo. Se trata en definitiva de impulsar un nuevo proyecto que refuerce todo el camino recorrido hasta ahora en términos de coordinación, alineación de estrategias o marketing internacional. Un proyecto que retroalimente ambas alianzas para que no avancen en paralelo sino en común.

Un proyecto apoyado claramente por el Gobierno pero con autonomía suficiente para marcar una estrategia propia liderada por los propios agentes implicados. El Gobierno debe, como principal socio inversor en muchos casos, incorporar la visión de país pero nunca olvidar tampoco que es el mundo empresarial el que, en definitiva, debe creerse el proyecto y, quizás, eso pase también por una mayor implicación y compromiso financiero por parte de las empresas. Esa será la mejor garantía del éxito de todo este proceso y un exponente más de la capacidad de nuestro país por saber construir capacidades y volcarlas a la sociedad y a la empresa.

En todo caso, desde aquí, nuestra sincera consideración por su esfuerzo y compromiso demostrado y ¡anímense a meter quinta! (recuerden que el conocimiento viaja a la velocidad de la luz).

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