El cambio climático es un término sobradamente conocido y ha sido un tema recurrente desde mitades del siglo pasado, aunque no fue hasta 1988 cuando la comunidad científica adquirió un consenso amplio sobre que la temperatura del planeta está en aumento y que la actividad humana es la principal causa.

A pesar de considerarse uno de los consensos científicos más amplios, aún se escuchan voces detractoras. Destacan algunos pocos científicos, y ciudadanos y sobre todo elites económicas y políticas con intereses basados en los combustibles fósiles.

La combustión es una reacción química que supone la oxidación rápida de materiales combustibles (solidos: madera, líquidos: gasolina o gaseosos: gas natural). Esta oxidación generalmente genera luz y calor (aprovechable como fuente de energía), dióxido de carbono (CO2) y agua, además de otros componentes, según la calidad del proceso de combustión.

Es ese CO2 y otros elementos de la combustión tienen dos características, permanecen en la atmosfera cuando son liberados y tienen la capacidad de absorber la radiación ultravioleta del Sol y de revotarla en todas las direcciones. Este efecto es el conocido Efecto Invernadero y por eso estos gases se conocen como Gases de Efecto Invernadero (GEI).

El efecto invernadero es un efecto propio de las dinámicas naturales de la Tierra propiciado por la presencia en la atmosfera de estos GEI. Es el aumento drástico en la concentración de estos GEI en la atmosfera lo que genera un calentamiento global.

Del aumento de las temperaturas medias a escala planetaria se prevén multitud de consecuencias, entre la que destaca el cambio climático. Este cambio en los regímenes climáticos (no meteorológicos) se traduce en una variación en las temperaturas, precipitaciones y un previsible aumento en los eventos meteorológicos adversos incrementando en escala y frecuencia periodos de sequias y de inundaciones.

El derretimiento de los glaciares polares y de montaña, es otra de las consecuencias. Esto disminuye el albedo (porcentaje de radiación reflejada respecto a la que recibe una superficie) y por tanto el calentamiento de la Tierra se acelera. También, una varia la temperatura y salinidad en los océanos y provoca un aumento del nivel del mar.

El derretimiento de amplias zonas de suelo congelado (permafrost) en zonas próximas a los polos liberan grandes cantidades de otros GEI como el metano, acelerando el calentamiento.

El incremento de la emisión de  CO2 en la atmosfera supone también un aumento en su presencia en los océanos. Esta variación en la composición implica la acidificación de los océanos.

Los cambios drásticos en los regímenes climáticos y los cambios físicos en los ecosistemas tanto terrestres como marinos conducen a escenario de colapso de la biodiversidad. Situación actual y que se ve agravada por otras actividades humanas.

Las sociedades humanas también se ven afectadas por las consecuencias del cambio climático. Algunas disponen de mayor capacidad de resiliencia (económica) para enfrentarlo. Otras, más vulnerables, están expuestas a que por ello surjan hambrunas, inestabilidad política, guerra, migraciones y al colapso social

Aitor Mingo

MSc en Ciudades y Sostenibilidad

NAIDER

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