El urbanismo, como cualquier otra materia, evoluciona adaptando criterios y puntos de vista de otras áreas, incorporando elementos innovadores, aproximaciones científicas, y la participación popular como forma de comprender los mecanismos de las comunidades. la teoría urbana ha necesitado evolucionar para incorporar procesos extralocales y globales a la comprensión del fenómeno urbano.

Los polígonos industriales bañan nuestro territorio fragmentando hábitats y espacios naturales, ocupan grandes superficies de suelo artificializado, se realizan actividades contaminantes, generando un alto grado de impacto en el conjunto del territorio. Las áreas funcionales y los Ejes de Transformación del Territorio deben considerarse una oportunidad para transformar la conurbación industrial en entornos que integran y sacan valor del medio ambiente.

El avance de las Directrices de Ordenación del Territorio (D.O.T.) subraya la importancia de la infraestructura verde y el cambio climático como elementos de gran importancia para la planificación urbanística y territorial. Euskadi presenta áreas de alto valor natural con espacios protegidos (LIC, ZEC, ZEPA de la Red Natura 2000, entre otros), que cada vez se enfrentan a una mayor presión por el crecimiento urbanístico, los suelos de actividades económicas y por las infraestructuras viarias. Muchas veces los polígonos industriales y empresariales se enmarcan en estos espacios singulares, lo que resalta la importancia de compatibilizar las actividades económicas con el medio ambiente avanzando en el objetivo de minimizar su incidencia en el equilibrio ecosistémico del territorio.

La naturaleza debe acercarse y adentrarse en los suelos artificializados que inundan nuestro territorio. Aportando una visión naturalizada a los entramados industriales se pueden conseguir múltiples beneficios al tiempo que se emprende un rumbo hacia entornos más amables con el medio, favoreciendo la coexistencia entre los espacios urbanizados y los espacios naturales.

Las oportunidades que nos brinda la naturaleza son numerosas y aplicándolas a los entornos industriales de nuestro territorio podría dispararse una nueva forma de plantear el desarrollo territorial, impulsar la modernización de los polígonos, atraer la actividad económica, fomentar el empleo verde, promover la participación y reforzar el compromiso social de contribuir a la mejora de nuestros estilos de vida.

Juan Iglesias
Urbanista Ambiental
NAIDER

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