El barrio de Schlierberg en la ciudad alemana de Freiburg (o Friburgo en español) es un ejemplo de sostenibilidad para el mundo: es totalmente autosuficiente, de hecho genera cuatro veces más energía de la que consume. El barrio consta de 59 viviendas de madera, cada una dotada de paneles solares fotovoltaicos que cubren sus amplios tejados, con capacidad de generar 445 kWp por vivienda. El sistema está conectado a la red general, por lo que las compañías eléctricas pagan al barrio por la energía de más producida.

 

El barrio, levantado sobre 11.000 m² de terrenos ocupados hasta principios de los 90 por una base militar, esta construido además con materiales respetuosos con el medio ambiente, y el diseño de las viviendas está pensado para reutilizar el agua de lluvia y minimizar la necesidad de calefacción y aire acondicionado por su aislamiento térmico. Las cubiertas, con amplios aleros, están pensadas para dejar que el sol entre en invierno y proteger las habitaciones en verano.

Gracias a su diseño, el barrio evita emitir alrededor de 500 toneladas de CO2, de acuerdo a la estimación del arquitecto del proyecto Rolf Disch. La ciudad también promueve, entre otros, la movilidad sostenible con más de 400 kms de ciclovías; no en vano Friburgo es conocida como la capital verde de Alemania.

 

La ciudad de Freiburg recibe unas 1.800 horas de sol al año, más o menos como Santander, y cabe imaginar qué se podría conseguir en ciudades más meridionales como Huelva, con más de 3.100 horas de sol al año, si se siguiera el ejemplo de Schlierberg.

 

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