El mundo se urbaniza, las megaciudades mundiales no paran de crecer atrayendo población hacia las áreas urbanas. Consecuentemente, los entornos urbanos se han ido desnaturalizando paulatinamente, la artificialización e impermeabilización del suelo comienzan a causar problemas en las zonas urbanas. En la actualidad, retos como el cambio climático, la calidad ambiental, el acceso al alimento y al agua y otros de carácter natural se están dando en todo el mundo. Estos retos inciden especialmente en los entornos urbanos, normalmente desnaturalizados. Las áreas metropolitanas de Euskadi también han sufrido el proceso de artificialización del suelo unido al expansionismo urbanista.

El Gobierno Vasco recoge los principales impactos de la artificialización del suelo que se manifiestan en la CAPV, que son:

  • La fragmentación del territorio y la pérdida de la biodiversidad.
  • La pérdida irreversible de suelos fértiles, ya que debido a su topografía montañosa y al modelo de asentamientos, las zonas preferentemente artificializadas se sitúan en la CAPV en fondos de valles.
  • El impacto climático (incremento sensible de la temperatura de las zonas artificializadas frente a las no artificializadas).
  • La ocupación de las cuencas y de los Dominios Públicos Hidráulico y Marítimo-Terrestre, como consecuencia de lo cual se produce un incremento de los caudales de avenida de cursos fluviales, así como del riesgo de inundaciones y de la probabilidad de éstas originen consecuencias catastróficas.
  • Diversas afecciones al sistema hídrico (intercepción de flujos de agua superficial-subterránea, etc.)

Ante el problema de la artificialización hay dos soluciones. Por un lado, reducir el consumo y a la demanda de suelo natural y por otro naturalizar suelo urbano.  Para ello, las ciudades y sus habitantes han de prepararse, ante problemáticas de carácter natural, como el cambio climático, las soluciones han de estar basadas en la naturaleza. Por ello, las sociedades urbanas deben abrir la puerta a la Naturaleza, históricamente confinada al mundo rural. Para ello las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) se presentan claves en la (re-)naturalización de las ciudades. Paris ya ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que revegeten la ciudad y ha otorgado más de 2.000 permisos de revegetación en tres años.

La incorporación mediante SbN de infraestructura verde y azul en las ciudades proporciona beneficios para la salud física y psíquica de los ciudadanos. También ayuda a la adaptación y mitigación del cambio climático y se contribuye a una mayor resiliencia urbana. Entre otros beneficios:

  • Reduce el impacto de las fuertes lluvias en un sistema de alcantarillado pluvial de capacidad fija.
  • Reduce el impacto del calor extremo en la infraestructura gris y la salud humana.
  • Proporciona servicios que puedan recuperarse mejor después de fenómenos meteorológicos extremos.
  • Proporciona alimentos y hábitat esenciales para aves y polinizadores.
  • Proporciona espacios de recreo, esparcimiento y sanación.
  • Incrementa la conectividad entre características del patrimonio natural más grande, como bosques y humedales.

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