puente de vizcayaAprovecho el verano para dejar en un documento unificado los posts que publiqué hace ya unos meses sobre el tema de las smart cities, que tanta avalancha de información ha generado en los últimos tiempos. Eran unos cuantos artículos que trataban de organizar algo las diferentes perspectivas de análisis sobre una cuestión compleja por la alta atención que está recibiendo, los enfoques y acercamientos diversos que implica y las visiones contradictorias con las que también se empieza a utilizar. El paso de las semanas ha hecho que algunas cosas que escribí ya me parezcan desfasadas, sobre todo porque desde entonces se han publicado informes de mercado, documentos conceptuales y noticias sobre nuevas iniciativas. Posiblemente encuentre el tiempo para actualizar algunas cosas; mientras tanto, las voy guardando en delicious.

Aquella serie empezaba con una revisión terminológica sobre el origen del término “smart city” y cómo este parece ahora acaparar todas las atenciones sugiriendo ser un avance respecto al término de “ciudad sostenible”. Es curioso ver cómo gran parte de los titulares en los medios que se hacen eco de este tipo de iniciativas podrían intercambiar perfectamente cualquiera de los dos términos y seguir sonando a una nueva promesa. En algún momento he planteado que es una mera cuestión terminológica sin importancia, pero quizá sea más importante de lo que parece. En cualquier caso, los posts después fueron incidiendo en la revisión de los componentes de las smart cities, su utilización como estrategia comercial, la capacidad de movilizar capacidades tecnológicas locales en diferentes sectores que pueden aportar productos y servicios innovadores para la gestión urbana. Y la serie cerró con un primer acercamiento a algunos puntos críticos sobre las derivadas político-democráticas y de igualdad en el acceso a los nuevos servicios.

Smart City. Tecnologías emergentes para el funcionamiento urbano

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