alibaba

Al consultar cualquier lista, reportaje o artículo acerca de las empresas más innovadoras del mundo, en todas ellas aparece la compañía china de comercio electrónico más grande del mundo: Alibaba Group. Y como tal, a diario encontramos muchísima información sobre ella en todo tipo de publicaciones. En septiembre de 2014, salió a Bolsa en Wall Street, donde en tan sólo 3 horas desde su salida, alcanzó un valor de unos 230.000 millones de dólares (alrededor de 180.000 millones de euros). Sus acciones, que en un principio iban a cotizar en una horquilla de entre 60 y 66 dólares, salieron al mercado de valores a 68, llegando a los 100, cayendo finalmente hasta los 90 dólares. El pasado mes de mayo, batió un nuevo récord de ventas. Durante el primer trimestre de 2015 la firma obtuvo una cifra de negocio de 2.811 millones de dólares (unos 2.480 millones de euros), un 45% más que el mismo periodo de 2014. Y así, otras tantas y tantas noticias.

Pero a continuación, nos centraremos en las múltiples denuncias y críticas que ha recibido por supuestas malas prácticas, las cuales ensombrecen un crecimiento y desarrollo brillantes a lo largo de los 16 años transcurridos desde su creación.

El caso más reciente es la denuncia interpuesta por la compañía francesa Kering Group (propietaria de marcas como Gucci, Yves Saint Laurent o Puma). Kering acusa a Alibaba de “animar, asistir y aprovecharse de la venta de productos pirateados”. De hecho, es el segundo litigio que interpone la empresa francesa en menos de un año contra Alibaba, después de que retirase el primero al haber acordado “trabajar conjuntamente y de buena fe” para crear un “saludable ecosistema” para consumidores y marcas de lujo. Pero esta vez es diferente, ya que según Kering, Alibaba no sólo no ha detenido las ventas de mercancías falsas sino que permite operar a los infractores de marcas, aún sabiendo que estos últimos admiten abiertamente que ofrecen productos piratas.

Otro caso sonado fue el escándalo de 2011 que involucró al director ejecutivo de Alibaba por aquel entonces, David Wei. El señor Wei, dimitió (junto con el jefe de operaciones, Elvis Lee) después de que se conociera que el personal de ventas había dado su aprobación a 2.300 defraudadores “por negligencia o intencionadamente”. Aunque estos dos directivos no estuvieron implicados en los fraudes, la compañía explicó que ambos directivos tardaron al menos nueve meses en tomar medidas tras conocer las irregularidades y que dicha actitud supuso una ruptura sistemática de la cultura de integridad de Alibaba.

Aparte de denuncias, también hay críticas referentes a la ocultación de información a sus propios inversores. Este mismo febrero, se presentaron varias demandas contra la compañía china en Estados Unidos, por supuesta ocultación de información a los inversores. Alibaba recibió una carta desde la reguladora estadounidense (SEC) en la que se le pedía información sobre sus problemas con el regulador chino. Inmediatamente, la compañía asiática salió al paso de esas acusaciones asegurando: “aunque Alibaba Group no tiene obligación de dar acuse de recibo a la correspondencia de la SEC, hemos elegido de forma proactiva dar curso a la petición porque valoramos la transparencia para con nuestros inversores y sentimos que esto puede ayudar a evitar falsos rumores y especulaciones”.

No sólo tiene problemas en Estados Unidos, sino que en su propio país también le están surgiendo problemas. Recientemente, el regulador antimonopolio chino ha asegurado que iniciará una investigación sobre tácticas para fijar precios en el sector del comercio electrónico.

Como habrán podido observar, Alibaba es un claro ejemplo de empresa puntera con una gran gestión repleta de cualidades y buenas intenciones que le han llevado al éxito comercial, pero que aún tiene muchos aspectos que mejorar.

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