En su momento, iniciamos una serie de debates sobre Barcelona, surgidos específicamente a partir del post ¿Miente Barcelona? Pronto derivamos hacia Madrid, que tampoco podía escaparse de la mirada vigilante más allá de los discursos oficiales.

Ahora toca Bilbao, trascendiendo un poco del debate sobre el modelo Bilbao y centrándonos en la realidad Bilbao. Es decir, reconociendo, como hemos hecho ya en este blog, que la ciudad ha avanzado muchísimo, podemos encontrar visiones más pesimistas o, simplemente, más exigentesy con una perspectiva no sé si contracultural, pero sí al menos no oficialista.

He de reconocer que me gusta muy poco generalizar y mucho menos encontrar particularismos donde no los hay, pero sí pienso que en el País Vasco hay una especial tendencia a la crítica a las instituciones (constructiva y destructiva) y, por tanto, no es raro encontrar ejemplos de análisis sumamente críticos de lo que pasa por aquí. Más, si cabe, cuando se trata de revisar una experiencia como la de Bilbao, que ha recibido la admiración en muchos casos del discurso oficial y ha situado a la ciudad muchas veces como un ejemplo de re-invención de una identidad urbana colectiva. Por ello, es fácil encontrar esas miradas críticas, de entre las cuales sólo pretendo destacar algunas (las que conozco simplemente).

Penasando y buscando algunas referencias que nos acerquen a esa mirada más sombría de lo que es hoy Bilbao, surgían algunas bien conocidas o actuales, pero reconozco que intuyo que se me quedan otras muchas en el camino y tal vez alguien quiera sugerir nuevas referencias. Por ahora, señalo estas:

 

El primero de ellos es un ejercicio de contracultura, en una dimensión parecida alOdio Barcelona que ya comentamos; aunque tengo pendiente hacerme con él, parece que se trata de un libro especialmente punzante y crítico. El segundo de ellos, que acumula ya algo de tiempo, recoge una serie de reflexiones sobre el futuro de la ciudad a finales del siglo XX y merece la pena revisarlo diez años después. Por último, los dos últimos, de reciente publicación, son dos visiones -no sé si complementarias- de los claroscuros del efecto Guggenheim, y detallan algunos aspectos controvertidos y discutibles de un modelo que se ha convertido en referencia, así como algunos entresijos del proceso de decisión de la atracción del museo. Obviamente, en estos dos casos, corremos el riesgo de volver a caer en la trampa: pensar en Bilbao como si fuera el (dichoso) museo, y como si el museo hubiera sido el motor de la transformación, cuando en realidad ha sido (elíjase cualquiera de estas alternativas):

  • Un símbolo de una transformación más profunda.
  • Una pieza más de esa transformación.
  • Un detonante del cambio de mentalidad que ha posibilitado la transformación.

Además de estos libros (y otros que no habré identificado), también hay algunos artículos que merece la pena revisar. El más cercano para mí es el titulado Continuidad y cambio en el Bilbao metropolitano, de Arantxa Rodríguez, publicado en la Revista Ekonomiaz. Este artículo es una buena síntesis de las contradicciones del modelo de renovación urbana de Bilbao, destacando sobre todo los aspectos de desequilibrio en la reordenación espacial y la perpetuación de determinadas periferias urbanas. Es un buen resumen, además, del papel que han jugado dos importantes isntrumentos,Bilbao Ria 2000 y Bilbao Metropoli 30, en la renovación de la ciudad.

En definitiva, sirva este post para resolver mi cargo de conciencia por haber cargado estos días las tintas sobre Barcelona sin atender antes lo que me toca más de cerca. A Bilbao hoy no la conoce “ni si padre” y es, sin lugar a dudas, un lugar mejor en la Tierra de lo que era hace 30 años. Yo, al menos, no tengo dudas sobre esto. Eso sí, como señalan algunos de los textos citados, y yo comparto en buena manera, Bilbao es también un discurso y casi un lugar común, y eso tiene el reisgo de comprometer nuestra capacidad de crítica y de exigencia. La ciudad enfrenta hoy retos urbanos esenciales para su futura configuración (el plan de ordenación de Zorrozaurre, la siempre pendiente rehabilitación de Bilbao La Vieja, la integración de los barrios periféricos,….) y, cómo no, ese innombrable que es la configuración política metropolitana del Gran Bilbao. ¿Cuándo avanzaremos a una visión metropolitana en torno a la ría del Nervión, con instituciones comunes o compartidas?

P.D. Con posterioridad a la publicación del post he encontrado una nueva referencia. Se trata de la tesis, publicada por el Instituto Vasco de Administración Pública, titulada Bilbao: declive industrial, regeneración urbana y reactivación económica de un espacio metropolitano, de Judith Moreno, del que no tengo mayores detalles.
También te puede interesar:

Deja un comentario