108Eco-industria, tecnologías limpias, tecnologías ambientales,… Pues bien, ahora René Kemp, experto en innovación y desarrollo sostenible, dice que las tecnologías sostenibles no existen.

Este es el provocador título (!Las tecnologías sostenibles no existen¡) de uno de sus últimos artículos publicado en el número 75 de la revista Ekonomiaz: Eco-innovación. Más allá de los factores, la productividad de los recursos). Tras hacer un repaso del significado clásico de innovación, recurriendo al Manual de Oslo, hace lo mismo con el concepto de desarrollo sostenible.

Respecto a esto, me quedo con lo que señala Meadowcroft (“Planning for Sustainable Development: What can be learned from the critics?”): el desarrollo sostenible es un proceso y un estándar, pero no un estado final. Por lo tanto, “cada generación debe considerar los retos como algo nuevo y debe decidir qué trayectoria deben seguir sus objetivos de desarrollo, cuáles son los límites de lo medioambientalmente posible y deseable y qué se entiende por los requisitos de justicia social”.

Según ésto interpreto que cada generación debe revisar el grado de compromiso que adquiere con las generaciones venideras, evaluar que nuevas alternativas se ofrecerán de ahora en adelante para el desarrollo de los que están por venir en función de las oportunidades que ya hayamos agotado (ésto se puede visualizar con el petróleo y las energías renovables, por ejemplo).

El otro tema que me ha resultado interesante se refiere a la escala con la que evaluar la sostenibiidad. René Kemp señala que “la sostenibilidad de un producto, tecnología o práctica debe evaluarse sistémicmente, prestando especial atención al uso y a los contextos del mismo”. Esto se relaciona con el efecto rebote del que ya he escrito en otros posts: el incremento en la eficiencia de un determinado producto puede provocar que, a nivel sistémico genere más impacto ambiental que el producto menos eficiente al que sustituye; Kemp ilustra esto con una cita de Collingride (“The Social Control of Technology”): los impactos (de una nueva tecnología) no pueden predecirse facilmente hasta que la tecnología no ha sido completamente desarrollada y es utilizada por un gran número de usuarios.

Tras la lectura del artículo, coincido con las siguientes conclusiones de René Kemp:

  • El desarrollo sostenible no puede determinarse científicamente.
  • Es necesario prestar más atención a las innovaciones de sistema.
  • Ninguna tecnología per se es sostenible.

Seguiremos ampliando el concepto de innovación en nuevos posts. Mientras tanto, y para terminar, os dejo con una fábula de la gente de NEF que expone lo que no es desarrollo sostenible.

 

 

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