6197012_cddbdc5445En una visita al parque tecnológico de Technopolis en Helsinki sus gestores me explicaron cómo organizaban uno de los eventos para emprendedores de más éxito allí. Aunque se permitía la entrada libre, al entrar en la sala, los organizadores hacían una pregunta a todos los asistentes: ¿quién eres? En función de su respuesta les asignaban una tarjeta de color para colocar en la solapa.

Si eras inversor la tarjeta era de color rojo, si eras emprendedor azul y si eras consultor negra (o algo parecido). Los consultores eran bienvenidos pero los organizadores querían saber cómo de equilibrado era el networking. Entendían que la consultoría era necesaria para el desarrollo empresarial: consultoría de negocio, de comunicación, financiera… pero querían que el evento tuviera la suficiente masa crítica de inversores y emprendedores y no se desvirtuara.

De vez en cuando asisto a algún evento dirigido a emprendedores en España y mi sensación es que en estos eventos habría demasiadas tarjetas negras y casi ninguna roja. Desde mi punto de vista el muchas veces denominado “ecosistema del emprendizaje” está seriamente desequilibrado.

Por un parte, parece que este ecosistema no está sabiendo atraer a suficientes emprendedores que no lo conocen, o no lo perciben como suficientemente atractivo. Y además, tampoco se ha logrado por el momento generar una red sólida de inversores, en cualquiera de sus modalidades (business angels, VC, seed funds, …).

En este raquítico ecosistema una vez oí comentar a alguien que había tres “coach(es)” por cada emprendedor. Pero, ¿cuál sería la ratio de inversores? Me temo que muchísimo peor. ¿Qué se puede hacer para aumentar labiodiversidad de este ecosistema?

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