5013721078_816564a621El instinto de propiedad es muy fuerte en la cultura occidental: queremos tener nuestra casa, nuestro coche, nuestra bicicleta, nuestra ropa, nuestra tienda de campaña… Sin embargo, este instinto choca en ocasiones con la necesidad de administrar eficazmente nuestros recursos. Internet, que tanto ha cambiado el mundo en los últimos años, puede estar modificando también nuestros hábitos y costumbres y, al mismo tiempo, estar impulsado lo que se ha comenzado a denominar la “economía del compartir” o “The sharing economy” en inglésLa economía de compartir en Internet se refiere básicamente a la creciente tendencia y oportunidad de compartir “cosas” en Internet. No nos equivoquemos, no se trata en la mayoría de casos de actos de beneficencia sino más bien todo lo contrario: compartiendo en Internet se pueden lograr enormes beneficios al tiempo que “ponemos en valor” objetos, bienes o posesiones que de otro modo estarían infrautilizadas. Un perfecto ejemplo de buena gestión.

Esta tendencia se traduce en el auge de sitios web como Airbnb para la “compartición” de pisos, TaskRabbit (para compartir tiempo), el coche (BlaBlacar.com), la Wifi (Fon), hoteles (HotelTonight) equipo deportivo (Uniiverse) y otros muchos. La lista de posibilidades es enorme. En España tenemos también empresas con idénticos modelos. En realidad estas empresas explotan un modelo de marketplace en el que dos o más personas se ponen en contacto para compartir un bien infrautilizado de una de ellas. La oportunidad de negocio que crea la economía del compartir en Internet es extraordinaria. Primero, porque las posibles verticales son muchas: juguetes, equipo deportivo, libros, ropa, equipo informático, etc y segundo, porque esta nueva tendencia impulsará una serie de servicios de soporte especializados. Uno de estos servicios, especialmente relevante, es la gestión de pagos.

La gestión de pagos en Internet es un sector extraordinariamente competitivo donde Paypal sin duda es el gran actor dominante. Sin embargo, la gestión de pagos de este tipo de marketplaces presenta singularidades que otro tipo de actores pueden capitalizar. La empresa BrainTree, por ejemplo, ha lanzado un producto que facilita las transacciones mediante una integración de la tecnología completa en el marketplace y una gran personalización (plazos, pago a varios proveedores, pago móvil…) del proceso. BrainTree se enfoca en dar una solución completa a la gestión de cobros y pagos de modo que el marketplace en cuestión puede olvidar casi por completo los aspectos financieros. La apuesta de BrainTree por la “economía del compartir” parece que está funcionando a tenor de sus datos: la empresa, nacida en 2007 y financiada inicialmente por su fundador, confirma gestionar 20.000 millones de dólares en transacciones al año.

PayPal, por supuesto, y otras startups como Stripe están también compitiendo por crear productos que simplifiquen la gestión de cobros y pagos en Internet. El previsible crecimiento del e-commerce y de los marketplaces impulsará sin duda un mercado que va a necesitar mucha tecnología y en el que todavía hay un gran margen para la innovación. Es posible que, en unos años, la molesta tarea de integración de pasarelas de pago tal y como hoy se realiza hoy esté completamente obsoleta. Mientras, en una pequeño país llamado España, los dos grandes bancos han invertido en sendas startups de pago móvil: BBVA en SumUp y el Banco Santander en iZettle. ¿Veremos inversiones en el futuro de estos bancos en tecnologías de pago que faciliten este “nuevo compartir”?

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